dimecres, 28 de desembre de 2016

Otra ronda, por favor.


Odio tener la copa vacía.

De los fugaces momentos que un reloj perezoso nos despierta ante un nuevo día, los momentos simples como un cafe inesperado, una pizca de música de amarillo y la huella imborrable de nuestras pisadas sobre la piedra que danza por mi cabeza hacen que por un momento crea en la inmortalidad del tiempo. El recuerdo de las hojas otoñales regresa lleno de antiguos perfumes y sensaciones, los senderos del tiempo se abren en mi mente recordandome vidas imposibles con la fugacidad de un escalofrío tras otro. Como si la serpiente que se muerde la cola devorara mis entrañas con cada respiración, el tiempo se repite como un eco en mi mente en el que sólo puedo ver el azul del mar perdido en un horizonte donde el viento peina la cabellera antigua de las olas.

Por un momento sé que soy eterno, mi cuerpo se olvida de la muerte, mi mente se libera de sus límites y mi corazon duerme todos mis deseos. La melancolía siempre ha sido una bebida dura y que pasa factura si se toma a destiempo... Pero existen venenos del alma que nos muestran en la grandeza de su vórtice los diamantes más brillantes de nuestro ilimitado universo, existen maneras de acariciar los besos de la Parca mientras se tiene entre los brazos a la Vida misma... Y aunque pase factura, yo seguiré pidiendo rondas de esa pócima incomprensible. Dame más y mucho más cargado.

Otra ronda, por favor.






dijous, 15 de desembre de 2016

El último ocaso

 
Siento el frío de la tierra como se ha calado en mis huesos, pero ya no importa. Siento el viento frío portando mensajes antiguos, pero eso tampoco importa. La luz pierde poco a poco su territorio, se aleja como si tuviese miedo de la oscuridad que la abraza. Un atardecer perezoso se deja caer entre nubes de humo y ceniza, para teñir con las últimas alegrías los pedacitos grises que invaden todo cuanto alcanza mi vista. El olor a flores marchitas acompaña con su agridulce presencia. Llegó el último ocaso.
Pedimos al dios del tiempo que aquello no fuese real, un juego caprichoso de niños perdidos en un mundo de adultos. Pero eso no funcionó. Estamos perdidos en este atardecer que marcará nuestras miradas y dejará cicatrices que no podremos olvidar, y nadie va a tener piedad de nosotros. Nadie vendrá a salvarnos, nadie vendrá tendernos una mano. El azul se apaga en una mueca de sufrimiento, y el rosado invade la batalla celeste de la mano de algunas estrellas. Yo en ese momento, no puedo evitar sonreír.

En ese rincón del mundo nuestra mente hizo la última colada. Hemos desperezado las ansias de vida a destiempo y ahora están temerosas y quejicosas. El miedo ha decidido unirse a la fiesta, no se pierde ni una últimamente. Y entre llantos y risas nos despedimos de todo aquello que un día creímos cierto, sabiendo que una larga noche está próxima… Menos mal que hemos aprendido a robarle las estelas al Destino.

Llegará la noche tras nuestro último ocaso. Ya no acurrucaremos los secretos nunca más, se volverán gritos desgarrados en el tejido del tiempo que sólo el viento y la piedra decidirán si merece la pena conservar. El frío traerá a los muertos con sus recuerdos, danzarán junto a los monstruos que más tememos… Y una vez en la oscuridad más plena veremos la tenue luz de un diminuto diamante. Y eso será suficiente para volver a la vida.

Y llegará un día en el que nuestro último ocaso encuentre su noche con final. Amanecerá una primavera dispuesta a recibir el tránsito de nuestra vida, recordándonos que la vida no es sólo dolor o placer, es mucho más que eso y empieza siempre en nosotros mismos Sólo hace falta el más pequeño de los fuegos para que un incendio arrase todo un bosque, y nuestro bosque está en llamas desde sus cimientos. Pero que arda el mundo y aquellos que campan por él, porque ya no temo al último ocaso. Porque en mi noche he visto mi diamante. Porque hay vida después del miedo.

Así que, aquí estamos, tú y yo y un atardecer inesperado. Prepárate para la noche, no tengas miedo. Que el resto, será volver a soñar.



dimecres, 7 de desembre de 2016

Dragones y montañas


Ojalá pudiese describírtelo. Ojalá por un instante pudieses ver lo que yo he visto. No todos los días se contempla una maravilla como esa y se vive para contarlo. Vivimos en un mundo en el que ya nadie cree de verdad en las maravillas, pero yo soy testigo que aún queda esperanza en algunos fragmentos que como tesoros se nos pueden cruzar en el camino.

Existen casualidades que son causas. Existen momentos fugaces que son pedacitos de eternidad. Lo que yo vi fue algo que ocurrió entre los tiempos, un cruce de caminos que picó a mi puerta para indicarme la dirección hacia la incertidumbre. Lo que vi fue la negrura, la oscuridad más directa y sincera. Y esa oscuridad se mecía en un mar en calma donde una pequeña isla me recordaba que debía poner los pies en la tierra.

Simplemente, no todos los días se pueden ver a los dragones amando las montañas entre las nubes. No todos los días la sinceridad se convierte en un consuelo; no todos los días salgo a pasear con mis demonios por bandera. 

Hay momentos de silencio que traen en el vacío toda la gloria que dragones y titanes puedan tener. Esos vacíos son un delta que une el verde de los juncos con el azul de las mareas en un equilibrio perfecto. Y no existe ecosistema más delicado y que precise de más amor.

Por todo ello, brindo por las nuevas estaciones que puedan venir con todos los soles y sus lunas. Ojalá en todas ellas pueda encontrar lo que encontré en ese mar entre las hojas del otoño.

diumenge, 27 de novembre de 2016

Apuntes sobre el fin del mundo


http://jenhuggybear.deviantart.com/

Una guerra ha comenzado y los implicados no nos hemos dado ni cuenta. Vivimos cociéndonos en un caldo de cultivo que ha generado tantas cosas podridas como inútiles esfuerzos para contenerlas. Pero hemos caído y volveremos a caer, es nuestra esencia íntima que más nos encanta. Ya se escuchan los tambores de la muerte en su procesión macabra hacia nosotros, llega dispuesta a alistarse a muchos. Y nosotros somos demasiados.

Sin duda, escribo desesperado. ¿Acaso toda esta locura no puede detenerse? Por lo visto no. Y debes saber que si intentas detener esa nauseabunda inercia social, tú serás el desgraciado que "no sabe" lo que hace. Todos debemos obedecer a un plan no escrito en el que nos dicen qué hacer, cómo hacerlo y en qué pensar mientras lo hacemos. No somos animales preparados para vivir en estos gigantescos hormigueros llamados ciudades y, sin embargo, nos estamos tragando la filosofía de la colmena a base de atragantarnos cada día con el miedo, los mundos imposibles y alguna que otra droga que nos entretenga en el camino.

Ya hemos llegado al punto de no retorno, ya hemos pasado el umbral. La fiesta del fin ha comenzado y sólo podemos optar por una extinción digna y en paz con el mundo que nos rodea. No es apología del suicidio en masa, es simplemente la búsqueda de una buena forma de vida que nos permita estar en equilibrio. Queremos esa vida, queremos llegar a saborear sus placeres. Y como ya ha llegado el final, cada día tememos menos luchar hasta la muerte para conseguirlo.

Hemos olvidado a los titanes sin saber que seguían siendo una amenaza para nosotros. Olvidamos a los demonios pensando que no podrían llevarnos a la locura. Y ahora los titanes del mundo nos comienzan a enseñar sus leyes y los demonios de nuestra cabeza nos han llevado al mundo tal y como lo conocemos. Por ese olvido nos ha pasado todo esto, quizás es un buen momento de empezar a recordar.

Recordaremos al mundo que no estamos solos, que árboles, piedras y bestias hubo un día en el que hablaban con nosotros. Recordaremos a los que vinieron antes que nosotros y a los que nos uniremos algún día. Haremos memoria de todo aquello que hacía del mundo un lugar cruel en el que merecía la pena vivir y morir en el intento. Pero sobretodo, por encima de todas las cosas, traeremos el recuerdo más incómodo de todos. Hubo un día antiguo en el que temíamos el castigo de los dioses, temíamos caer en la soberbia que nos hacía creernos superiores a ellos... Esa soberbia nos ha poseído a todos y recordaremos que el castigo divino llegará. No será un juicio, no habrá tribunal, sólo una balanza en forma de verdader consciencia. Y no tendrá ninguna piedad.



dissabte, 12 de novembre de 2016

Sobre la sangre de la bruja.

Yuri Klapouh - Lilith and Eve


La brujería, en su faceta de camino mistérico, es una práctica gnóstica. Sin la gnosis real no puede existir esa parte brujería, o así lo he empezado a contemplar yo. Hoy quiero hablar sobre aquello que algunos han llamado la sangre bruja, la transmisión de una herencia magíca o espiritual ya sea por vía familiar o mediante otro tipo de lazo sanguíneo, como ciertos pactos con determinados espíritus, por ejemplo. 

La sangre bruja es la sangre despierta, la sangre que ha sido iniciada en los Misterios, ya sea por el Fuego de los Espíritus o por algún otro fuego verdadero. Esta sangre se transmite cuando la gnosis de los Misterios de la Brujería es comprendida por el brujo y despierta en sí mismo a ese Fuego del Maestro. Ese Fuego tiene el poder de despertar otras hogueras, así como de apagar otras muchas, como la de la ignorancia y el miedo. El fuego puede transmitirse de muchas maneras y mientras haya mundo, arderá infinitamente.

Si somos lógicos, no existe un motivo convincente por el que los Misterios decidan revelarse porque sí. Al fin y al cabo, somos un poco egocéntricos si pensamos que ellos nos necesitan. Lo que se esconde más allá de sus portales es profundo y oscuro como el rostro de la Madre Tierra y puro como la luz que cae de las estrellas. Por eso mismo, su poder hace que el Fuego se propague y en ocasiones pueda llegar a encenderse esa primera chispa o ascua en alguien, propiciando y destinando su despertar a ese Sagrado Fuego.

La Sangre Bruja no es necesariamente algo familiar, pero es cierto que los lazos sanguíneos de aquellos que han despertado su sangre son poderosos. Aquellos que han pactado y conocido los Misterios del Fuego del Maestro pueden dejar un rastro en su propia familia transmitiendo esos conocimientos, pudiendo llegar a convertir ese linaje en una predisposición innata a la brujería. El Fuego afecta a la propia sangre y la transmuta, la convierte en Sangre Bruja, y esa sangre nunca será igual.

Muchos enigmas, maldiciones y bendiciones pueden recaer en la Sangre Bruja, y algunas se heredan durante siglos. La Sangre Bruja es algo que vincula a los Misterios, así como vincula al mundo de la Buena Gente y al mundo de los muertos, nos hace parte de ellos, por lo que el brujo es un hijo de este mundo y del otro al mismo tiempo. 

Es imposible rastrear la Sangre Bruja siendo algo que ha ido despertando en los individuos propicios desde el origen de la humanidad. La Sangre Bruja, sea antigua o nueva, transmuta a su portador haciéndolo parte de esa cohorte espectral, la Caza Salvaje a la que se deberá acudir y con la que habrá unos deberes. El brujo es algo más que humano, el brujo se ha vuelto un ser que vive entre los mundos pero ya no pertenece exclusivamente a ninguno de ellos.

Toda sangre proviene de las mismas venas. El corazón que une a todos los de la sangre es el Antiguo latido de la Negra tierra con el fuego incubado entre serpientes y venenos. Es el grito de los muertos que se despiertan y se duermen, tender la mano a la buena gente y sus viejas usanzas. Soy de los que piensa que la única y verdadera iniciación la otorgan los espíritus y que, por lo tanto, líneas de sangre hay tantas como gente que verdaderamente ha ido sobre rama y sobre hoja. 

Tan simple y tan complicado... Cuesta opinar sobre un tema tan abstracto, porque, finalmente, el cuerpo y tu espíritu te llevan al Territorio al que estás ligado tanto si crees que hay algo de sangre como si no. La cabra tira al monte, y parte de la sangre de bruja se lleva como una marca de nacimiento en el espíritu. Un día eso llegara, ese día no te quedará más remedio que sonreirle.


dissabte, 2 de juliol de 2016

Te echo de menos, Inspiración.



No puedo negártelo, te echo de menos. Ojala hubiese una manera menos rastrera de comenzar esta confesión, pero rogaré de rodillas lo que la vida me clava para traértelo claro y bien dicho. Te necesito como al subidón de las flores o el rumor de las hojas, brisa que no soplas, luz que oscureces, frío que cobija y calor que congela. Tenía que escupirme en letras para que los gorriones vuelvan a anidar en mis ramas y recordarte en súplicas las golondrinas que volamos juntos.

¿Dónde estás? Tu ténue fantasmagoría, melancolía febril, recuerdo de lo que no ha sucedido, me atrapa en una espiral desesperada, un grito al cielo para que regreses a la cama que poco habitas, al dormitorio que nunca pisaste. Necesito tus rayos de fuego, los que recorren nuestros poros y los abren a sudar universos en cada suspiro; necesito tus ojos clavados en mi rostro, donde cada latido es un juicio y cada paso una sentencia. La danza de ideas y palabras que tus caprichosos pasos bailan son la belleza del que sólo puede vivirte. Amada Inspiración, regresa con tus tablas viejas y tus ecos imponentes, para que sobre la máscara y el disfraz dancemos por la muerte que es la vida sin ti.

Necesito la emoción del Quijote que se arma caballero y buscarte en los mil molinos, recordarte en los ojos de Dulcinea y enfrentarme a muerte contra mi caballero de la Blanca Luna. Batirme el duelo con las ideas es mi sino renegado, enfermo de libros y quizás algo trastornado, te pido y te acaricio, que si tienes bondad, acude esta noche a mi cama, suspira conmigo otra mañana. Recuérdame el porqué y el cómo, el sino y destino, hazme esculpirme en obras, pensamientos y palabras. Déjame coquetear con tu amiga la Belleza, para recordarle que es por ti que la conozco. Llevame donde todos los palacios son de vapor y las maravillas siempra efímeras, a la desembocadura del río que no lleva a ningún mar.

Querida y dulce utopica perfección vislumbrada, Inspiración de mil amores y algunos rencores, regresa para arrasar con tu caza cada una de mis dudas y miedos. Que tu brillante guadaña nos ilumine y nos de la resurrección del alma con cada parpadeo, con cada respiración y cada momento. 

A ti, por ti, para ti.

dijous, 26 de maig de 2016

Pobre pajarillo

 
Quiere un pájaro escurridizo
de rojo oscuro cobrizo
anidar en todos los jardines
donde encontró cobijo. 
Pobre iluso,
jovenzuelo atrevido,
la vida le persigue
como corren los ríos.
Ausente de problema,
ríe el pajarillo,
no temás, pobrecillo.
Ya lo sabrá, ya verá,
que quien tuvo, retuvo,
y quien ha dado, recibirá. 
Correrá y buscará,
pero lo más atrevido,
es haber vivido.
El ave escurridiza,
cada vez más roja y maciza,
pesada, cobriza,
anidó en un nido de gorriones,
una urraca, dos cuervos,
y fieros leones.
Se encontró con el río,
bañándose en sus aguas,
chapoteando 
como un chiquillo,
tornando el negro en blanco,
y el blanco en amarillo.
 Y con la altura del trigo,
pues los cielos quedan altos,
no vemos el camino,
pero lo volamos convencidos,
por las estrellas del camino,
como el pobre pajarillo. 

Y otro año, vuelta a empezar.

diumenge, 8 de maig de 2016

La Serpiente y la Calavera


Érase una Serpiente,
que descendía por una calavera,
todo su cuerpo enrollado,
toda su piel era nueva.
Ese muerto ha sido enviado,
por alguna razón misteriosa,
no comprendo, ¿acaso importa?
Los colores te delatan,
tus frías caricias de fuego,
el inmortal mensaje
en mortal mensajero.
En lo hueco de los ojos,
veo el reflejo de lo que miro,
vea poco o vea mi sino,
todo es cosa de locos.
De tus manos mercuriales,
el regalo he recibido,
no sé si por fortuna,
o porque así lo has querido.
El mensaje es profundo,
una árdua batalla nos queda.
Tu con fuego, yo tu hierba,
para poder arder juntos
 en el prado de la hoguera.

dimecres, 4 de maig de 2016

La verdadera y difícil batalla: los horrores de la guerra.

 
Mucho se ha dicho ya sobre la guerra y sus horrores, por lo que vais a leer no trae nada nuevo a ese campo yermo y seco que es la desesperanza. Me gustaría poder escribir con alegría, traer palabras de ánimo y coraje, pero viviendo y viendo lo que sucede alrededor de nuestro mundo tan sólo puedo mostraros una larga letanía de lamentos en las que los llantos y los gritos de horror son tan sólo el borde de ese negro abismo en el que la Muerte nos espera.

Hoy quiero ofrecer un helado cubo de realidad que recorra vuestras conciencias y os haga reflexionar desde lo profundo. Muchos de nosotros hemos visto por televisión o leído en alguna red social o periódico lo que está sucediendo en muchas partes del mundo, desde la cruel guerra Siria hasta los atentados perpetrados a lo largo de todo el mundo. Todos hemos visto la cara de desolación de miles de personas anónimas que viajan sin rumbo hacia un destino sin esperanzas para ellos, una falsa tierra prometida europea que les cierra las puertas con una sonrisa hipócrita de compasión. También vemos el hambre, las lágrimas y la angustia de otros muchos al perder todo aquello que poseían y a todos aquellos a los que amaban, dejando tan sólo un eco vacío en sus mentes ante un desolado páramo destrozado que nunca volverá a recuperar sus colores porque les faltan aquellos que se los daban.

Estas dantescas visiones no son fruto de una imaginación perturbada, sino resultado del peor de los demonios que el mundo ha visto a lo largo de su historia. Su nombre es Codicia, pero también ostenta los pérfidos apodos de Egoísmo, Miedo, Avaricia e Ignorancia. El mismo mal con miles de títulos que ha sido capaz de poseer las mentes de unos cuantos que han decidido cambiar el dolor ajeno por billetes propios a costa de la desgracia y la desolación de todo aquello que un día mereció la pena de este mundo en forma de amor, amistad, esperanza y vida. No os engañéis, todas las guerras tienen como trasfondo el poder, querer controlar o poseer, no hay ideales políticos, religiosos o morales de ningún tipo que justifiquen la brutalidad bajo el disfraz del Bien, son sólo maquiavélicas máscaras que nos venden los poderosos con sus medios de comunicación bien pagados y manipulados a su antojo. Nos crean un enemigo, nos lo venden y anuncian para sembrar el miedo en nuestros corazones y ser dóciles ante todo lo que decidan y hagan.

Pero lo peor de todo esto no es que el más terrorífico de los monstruos esté suelto, sino que el resto de personas implicadas en esas matanzas, desde los soldados del campo de batalla hasta los ciudadanos ajenos a esas disputas, no hagamos nada por detenerlas. Parece ser que quejarse por el dolor y la muerte de otros es un disfraz compasivo que nos relaja la conciencia por no reaccionar ante aquellos que están encima de la pirámide (sustentada por todos nosotros) y lo que han decidido hacer con la responsabilidad que les hemos otorgado: auténticas salvajadas disfrazadas de civilización. No sirven las excusas de que “no es culpa nuestra, no podemos hacer nada”, porque en esta guerra global estamos todos. Los enemigos más grandes no son los que nos venden como tales; ni la cultura musulmana, ni la socialista, ni siquiera la capitalista con todas sus enfermedades son el verdadero contrario a derrotar. El verdadero adversario se encuentra en nosotros mismos, sonriéndonos cada vez que somos impotentes, cobardes, egoístas o malvados. No se trata de repartir amor incondicional, sino de terminar con las fobias que nos impiden tender la mano a los demás. De nada sirve regalar un pez si la caña de los demás, y la nuestra propia, siguen estropeadas.

No importa la ideología que defendamos si nos escudamos en la idea de que por alguna extraña razón absurda nosotros tenemos más derechos que ellos. Parafraseando a Shakespeare: ¿Es que no estamos nutridos por los mismos alimentos, heridos por las mismas armas, sujetos a las mismas enfermedades, curados por los mismos medios, calentados y enfriados por los mismos veranos y por los mismos inviernos? No existen razones verdaderas para el robo y la barbarie, por eso, cuando veáis la guerra y la muerte no sonriáis pensando que “vuestro bando” es el ganador. En esta matanza estamos perdiendo todos. Porque perdemos nuestra cordura cada vez que un inocente muere, perdemos nuestra empatía cada vez que giramos la vista hacia otro lado y perdemos nuestra dignidad cada vez que permitimos que cosas así sigan sucediendo.


No se trata de seguir cortando cabezas, sino de comenzar a sembrar conciencias. Si nos envenenamos todos, todos moriremos. Si nos odiamos todos, todos perderemos. Pero si en algún momento alzamos la voz y comenzamos la verdadera y difícil batalla del amor, esa que comienza en nuestros corazones y termina en nuestra mirada, esa que se ve reflejada en las buenas intenciones y tiene su eco en la felicidad de todos, habremos ganado la más difícil de todas las guerras y la única en la que de verdad merece la pena ser un soldado valiente. Porque las bombas, las balas y los cuchillos afilados no son las verdaderas armas que un guerrero debe llevar, sino la templanza, la verdad y el amor, para vencer a las legiones de prejuicios, los francotiradores de mentiras y acabar con la balas de miedo e ignorancia que hacen de este mundo un sitio aun más gris de lo que la ceniza y el polvo pueden ensuciarlo.

dissabte, 5 de març de 2016

¿Cómo os lo digo?


¿Cómo os lo digo? Si en cada paso que dais pisáis aquello que está por venir. ¿Cómo os hago entrar en razón? Cabezas vacías en impulsos arrastrados, pesados y viejos. Como si fuésemos sacos de huesos agujereados, andamos sin rumbo ni objetivo hacia un destino incierto. Los disfraces de magnificiencia resultan ridículos a estas alturas, parecéis ratas bailando alrededor de gatos hambrientos creyendo que así les seduciréis para que no os devoren. Un espectáculo dantesco y totalmente surrealista, así es todo. ¿Cómo os lo hago entender?

Es una lástima que no todo el mundo pueda comprender la belleza. No digo que yo lo haga, pero al menos puedo darme el lujo de intentarlo de vez en cuando. La contemplación de lo bello y su comprensión suponen la forma de reflexión más elevada pues suponen la conexión directa con eso, inefable, quizás inalcanzable... Pero siempre tan... Siempre de... ¿Cómo puedo decirlo sin estropearlo? Simplemente, no se puede.

La vida es una joven imparable, adolescente e irresponsable. Rebelde ante la quietud imperante, una anomalía juguetona y divertida que se niega a volver a la calma primordial. De esa vida de movimiento sólo podía esperarse que el resultado fuese doloroso, una punzada en el alma que merece la pena experimentar. Quien no ha llorado no ha vivido, porque la vida debe ser siempre tomada como la rabia de un adolescente. Debemos afrontarla como eso, porque ella es así y jamás será compasiva con nosotros.

Alcanzar la comprension de la belleza es el acto prometeico de aquellos que miran el mundo con los ojos de la perfección. Una decisión difícil que no todos que se adentran en ella comprenden la magnitud de sus mundos internos. La hermosa paradoja que nunca se termina de entender, o te vuelve loco o te hace feliz. Y nunca sabrás donde está la frontera, todo se volverá un circo extravagante de apariencias... Pero será tan real. Búscala, y dime qué entiendes. Quizás la encuentres en los ojos ajenos, o quizás en un espejo oscuro que te refleje a ti mismo.

¿Cómo os lo digo? No hay esperanza, sólo la promesa de la belleza perpetua es real. El consuelo del alma vieja, el destino del alma joven, algo que merece vivir con todas sus lunas y soles. En los prados de la hermosura os pincharéis con las zarzas de los problemas, ¿y qué más da? Al fin y al cabo en todos lados nos espera nuestra amiga la Muerte. Siempre dispuesta a danzar y a cobijarnos en nuestro Último beso. Y gracias a eso, todo eso es bello. Y no lo entiendo, pero lo sé.

¿Cómo? Nadia sabe.
Pero todos aparentan.
Todos.

dilluns, 15 de febrer de 2016

Poesía bruja: Epifanía Sabbática



Amen.

Por todo lo que el Padre Cielo nos ha dado,
Por todo lo que la Madre Tierra tomará,
Por toda la Oscuridad y sus Sombras,
Por toda la Luz y sus Estrellas.
Y el poder y sabiduría de todo lo sagrado.

Comienza la noche, llega la sombra
Diablos y espíritus, todos en ronda.
Por el poder del fuego yo os convoco,
traed la llama al Aquelarre pronto
Por el poder del aire yo os invito,
a que gritéis vuestros cantos en el rito.
Por el poder del agua yo os conjuro,
Que a todos abrace el mar oscuro,
Por el poder de la tierra yo os llamo,
bailad conmigo bajo el pecado.

Liebres y Sapos,
Serpientes y Cuervos,
Escobas, tridentes
y huesos de muertos.
Llamámos a la cabra,
al Diablo conjuramos,
Sea cojo, tuerto o manco,
Al Diablo conjuramos,
Maestro, Herrero y Atormentado,
Al Diablo conjuramos,
Lucifer y Satanás,
Al Diablo conjuramos,
Belcebú y Barrabás
Al Diablo conjuramos.

Por la Santa Herejía Y la dulce epifanía,
Portador de Sabática melodía
Sangre por Sangre
Vida por Muerte.
Acepta nuestro sacrificio,
Sonríe a nuestra suerte,
Roja carne, rojo vino.
Todo esto se torna divino
por tu Arte en nuestro Arte.
Así es y será.


dimecres, 27 de gener de 2016

Reflexiones brujas III: El valor de la Herejía



Hace poco la vida me trajo una lección bruja, un aprendizaje respecto al camino y las implicaciones de estar en él. Cuando uno se adentra en este sendero torcido en el que busca en la Luz del Maestro la capacidad para unirnos al verdadero espíritu, del cual él es mensajero y esencia, se topa con la dura prueba de que toca hacer el camino al revés, viajar al contrario, ir con la noche y el otro lado. Dejarse llevar por la muerte y su amor para comprender en un acto erótico de muerte la verdadera disolución en las profundidades de la Tierra Negra. 

Y ese camino al revés no debemos negar que ha sido un préstamo, una reacción de la naturaleza ante las tijeras de lo que se dijo sobre lo que era y se hacía en la brujería...  Tanto se dijo que mucho nos caló, pero nosotros comprendimos su verdadero sentido. En la inversión no hay una humillación real del espíritu, el espíritu no es humillable, porque el desgobierno nos enseña que incluso lo podrido es rico en algo...  En la inversión hay una búsqueda en la oscuridad, el escarbar en las profundidades serpentinas de las bestias, ser uno con el ser negro y volverse negro. Uno con la Oscuridad para lograr comprender el Fuego que nos sostiene y transforma, el Fuego que es y nunca ha sido ni dejará de ser.

Ser hereje sólo tiene sentido si hay una tradición dogmática que heretizar. La brujería es por esencia herética para el resto de caminos, pues va más allá de la religión, la magia y la filosofía, torciéndose para lograr traer a lo mundano el espíritu o la maldición, la salud o la enfermedad, el Sol y la Lluvia. Nosotros invertimos, maldecimos y escupimos para profundizar en la Negrura, en todos sus sentidos, desde la física, la mental y la espiritual. No se vale buscar la Oscuridad y no aceptar que no veremos nada bueno. No se puede intentar profundizar en la Tierra sin llenarnos de lodo y tierra por todas partes. Y es en el interior de la Tierra, en lo profundo que uno encuentra el verdadero calor, la llama que todo lo sostiene.

Pero igual que hacemos el camino hacia abajo, hay que aprender a hacer el camino hacia arriba. Nacer y crecer con el joven verde, subir a lo alto y florecer con fuerza... Si lo muerto no trae vida es que de momento sólo está moribundo... Lo importante es saber volar para saber descender.

dilluns, 18 de gener de 2016

Reflexiones brujas II: El fuego azul y los muertos.




Anteriormente ya he hablado de mis intuiciones, de aquellas cosas que sólo pueden percibirse cuando el momento es propicio y "algo" que viaja en el viento, supura de la tierra y se vuelve poderoso con el agua y el fuego, decide que debemos fluir y dejarnos llevar por todo aquello. Como si de un fuego azul que arde pero no quema, algo lleva susurrándome cosas extrañas estas noches y sé que estamos ante un agujero, una terrible confluencia de corrientes invade el ambiente y se perciben aires de muerte, enrarecidos. No parece nada agradable, sin duda.

Desconozco los misterios de los astros, pero sé que hay algo que se está moviendo. Las esferas celestes están dando vueltas sobre sí mismas en un ejercicio de purificación, pero a que precio. Una larga sombra de enfermedad y tristeza se asoma por una ventana, como si de muertos que imploran atención de la vida se tratara. La hambruna está llegando a las almas y con ella vuelven los lobos, que no dudarán en devorarnos y sumirnos en una extraña época oscura de la que nos costará mucho salir si no hacemos nada.

Por todo eso que creo que se avecina creo que es probable que algunos de mis lectores corroboren lo que con una macabra claridad percibo. No creo que este vórtice extraño sea algo anómalo por naturaleza, sino que se trata de un ciclo muy antiguo que ha vuelto para seguir girando y recordarnos que es necesario, que tenía que ocurrir, lo inevitable está por suceder. Y huele fatal, pero será un buen abono.

Hay algo en todo ello sumado a la época en la que estamos. Por primera vez veo el regreso de la primavera como el tributo a pagar a los Antiguos y muertos que la protegen con sus presencias y cacerías. La vida exige muerte y la muerte exige de la vida, por ello tras el Caos profundo de los días del Desgobierno llegó la hora de pagar a los muertos, de recordarles que les recordamos y que con la muerte del invierno asomarán las tempranas flores de la primavera. Los muertos reclaman la roja vida, la sangre. Y la sangre se paga con sangre, no hay nada más valioso. Por ello, cuidad a vuestros muertos estos días, recordadles que sois amigos de la Dama Blanca que los ha abrazado, porque no nos queda otro remedio.

A los que me lean y se sientan identificados, que no se silencien. Será un placer saber que no soy un Loco divagando, sino un Mago reflexionando... 


dissabte, 9 de gener de 2016

El camino oscuro y reflexiones brujas

No hay veneno que en pequeñas dosis no resulte una medicina. Y no hay mayor medicina cuyo principio es el de la muerte y su asimilación. De las cavernas de un camino de serpientes y espinas de zarzas, tras la oscuridad de las noches más profundas, llega la época de los fuegos fatuos del alma, la fría y húmeda espera de los reptantes brotes que se atreven a salir a la superficie en un tiempo en el que la vida y la muerte siguen muy cercanas.

Entender que el camino oscuro consiste en asimilar el veneno, comprender lo saturnal y negro de la vida para ser desecho rico que alimentará a las semillas de promesas y flores. Ser capaz de integrar el caos en sus facetas más íntimas y caleidoscópicas, para comprender que en todo aquello que nos mata, el camino de serpientes y espinas, nos enseña a un alto precio el valor de la Vida y su hermana la Muerte. En el acto erótico de generación está la esencia de la Muerte y en el acto fatal del último aliento reside la brisa de la Vida capaz de continuar con la serpiente que se muerde la cola.

Este proceso puede comprenderse si se admite la idea de que el Espíritu reside en todas las cosas, y que todo tiende a caer, a morir, a la desintegración absoluta... Para luego renacer, vivir, lograr la gloria... Y volver a caer. El mundo cíclico es sólo el reflejo de lo que nuestra ilusión nos permite ver. En el Reinado de Saturno no hay vida ni muerte, están todas integradas, el Caos impera, por eso Saturno tiene un disfraz tan temible. Pero su reinado es la gloria dorada, las noches de espíritu son la Gloria del Señor Oscuro, un hermoso tiempo de batalla y goce. Por todo ello el camino oscuro no es para todos. Aceptar al lado oscuro consiste en buscar en el miedo, bucear en el terror y la desesperación... Para conocerlas y ser sus aliados, para así ganarnos el respeto de los espíritus y Maestros de la noche. Y ese camino... No es nada fácil.

Cuando comienzas a entender la profundidad comienzas a ver luces que nunca pensaste que aparecerían. Pero amigo, han llegado.

Tras todas estas noches de brujas y muertos, llega un tiempo en el que la vida y la muerte siguen acariciándose. Hay un velo fino que impregna el ambiente y que trae de fondo las melodías de una extrañada primavera por un invierno inexistente... Presiento que no se acercan buenos tiempos...