dilluns, 31 d’agost de 2015

El último beso de adiós.



He preparado hasta el último detalle, la cena está servida. Todo es como debería ser, todo está en su sitio. Unas copas rebosantes de vida granadina esperan la llegada de los blancos labios de nuestra invitada. La penumbra inunda la cámara en la que celebraré el último de los ritos, la verdadera iniciación. Espero con el corazón ansioso y las pupilas enamoradas a la que viene a romperme el corazón, el cuerpo y el alma en los infinitos pedazos que son.

Pican a la puerta, debe ser Ella. Mi mano impaciente abre el picaporte de la última habitación, mi curiosidad puede al miedo. Entonces está ella, la Belleza de Marfil eterno, la Niña Blanca seductora, la Fiel Amante de todos nosotros. Sus labios son de frío azulado, sus ojos son el profundo abismo de la Nada; su sonrisa la dulce promesa de la felicidad eterna, sus manos son caricias de perfumados venenos que nadie se arrepiente de saborear, no les da tiempo y sucumben a sus encantos.

Ella entra en la sala contoneándose y provocando. Sabe que hoy va a salir contenta de allí y que a mí me apasiona la idea. Sabe que voy a tomarla con toda la fuerza e ímpetu. Mi amor será el frío abrazo en el que me fundiré con su esencia cadavérica en la verdadera unión absoluta, el coito entre la vida y la muerte. La batalla perdida de los ilusos es el colchón donde la Amada Paz hace el amor conmigo, no me deja escapar. Me toma entre sus brazos y un apasionado beso hace descender por mi garganta una llamarada oscura que penetra en todos y cada uno de mis rincones, sumergiendo mi alma en una profunda y negra paz en la que siento el frío de la oscura tierra besando todos mis poros.

Me aferro fuertemente a sus brazos y comienza la batalla en la que todos los soldados están en paz. Mi ejército se rinde al olor profundo y primigenio, su mirada es profunda y se clava en mis pupilas, haciéndome caer en una espiral de recuerdos y momentos. Todo se vuelve inútil y pasajero, todo pierde su importancia, ni siquiera la batalla la tiene. He perdido todo porque he ganado la nada, una buena apuesta. 

Y en esa pradera de amor blanco, mi amante me deja reposando contemplando la infinitud de cielos oscuros. Toma una copa de la mesa y juguetea con ella. Se la bebe de un sólo trago y me mira.
Y yo, amante agotado, me he convertido en un hielo que se derrite en pequeños riachuelos, todo vuelve a su sitio, todo vuelve a su hogar. Me disuelvo en la inconsciencia más absoluta poco a poco, el negro se vuelve... El blanco desaparece...

Ella desciende y me besa... El último beso de adiós. 

Todo reposa al fin.

Ahora la veo, allí al fondo. Claro que está...

Eternidad... Disuelta...

Y las flores...

Hay luz...

De colores...

O...




dissabte, 8 d’agost de 2015

No olvides que estás Vivo



Los que me conocen saben que una de mis respuestas a cuando me preguntan cómo estoy es "vivo que no es poco." Y es que nos hemos olvidado que, en cualquier terrible situación que la vida pueda presentarnos, siempre podemos decir que estamos vivos para vivirlo. Y es que nos hemos olvidado que la vida es para vivirla, no para superarla. Nada supera la vida excepto la muerte, que siempre la alcanza. Pero de ella no debemos preocuparnos, ya tiene su agenda programada para encontrarnos allá donde estemos, nunca se olvidará de nosotros.

Nos han llenado la cabeza de que la vida está para hacer cosas, para cumplir sueños y alcanzar metas. Pero, ¿qué sucede si relajamos nuestros propios requisitos? Dejemos que la propia Madre Naturaleza sea nuestra gran maestra, observemos y conozcamos el mundo. El estudio minucioso del mundo que nos rodea y nuestra forma de percibirlo revelará una simple verdad: todo es un misterio. Pero ese misterio, en ocasiones, parece seguir un hermoso patrón de hilos cruzados a la perfección... Lo que no hace más que añadirle interrogantes a la incógnita.

Y en ese gran misterio podemos aprender que las cosas son lo que son y no podrían ser otra cosa. Nos hemos olvidado del aquí y el ahora, lo único que ES, para pensar en lo lejano y venidero, que como no está aquí y ahora, no está siendo, por lo que no es nada. Que atrevimiento más absurdo el de vivir nuestras propias vidas preocupándonos por algo tan absurdo como la nada. Sólo tenemos que vivir aquí  y ahora. Todo plan es un intento de control, todo proyecto es un intento de pauta, y eso lo debemos tener claro, por lo que esas cosas deben ser vistas como pasatiempos, no como requisitos para vivir. Viviremos aunque no los cumplamos y podemos ser felices sin ellos. La felicidad no es otra cosa que la mirada desvelada del alma hacia el Mundo. Cuando ves que tú eres parte de ese Mundo, no puedes otra  cosa que hacer bien tu parte.

Hemos vivido lejos de nosotros mismos, sin saber que apreciar un amanecer, un cielo y una mirada es algo más valioso que cualquier oro. Y cada vez estoy más convencido que esa es la piedra filosofal del espíritu: cuando pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, todo lo que hay a tu alrededor se vuelve oro, perfección absoluta, con tan sólo saber que nada, por oscuro que parezca, no deja de ser el oro mismo.

Por ello, esto es una invitación a la vida y a lo que es vivir. Porque la vida no nos pide más que ser, aquí y ahora, ni ayer ni mañana. Porque todo lo que hay que hacer es observar y ser en este lugar, sabiendo que todo está bien como está y sigue una única y eterna dirección que se repite una y otra vez.
Sentid las emociones, mirad los pensamientos, emocionaos y recordad sed sensatos. No olvidéis que cada brisa es un regalo, cada dolor una virtud enseñada y cada alegría un motivo para seguir en este mundo y pasarlo bien en él.

No olvidéis acariciar vuestros miedos y abrazarlos como la Muerte que son. No sigáis éticas ni virtudes, la Madre Naturaleza se encargará de enseñaros lo bueno y lo malo de esta vida. No juzguéis a los que os rodean, son parte de esta orquesta y todos tienen alguna pincelada que ofrecer a la melodía de la vida. Sed sin etiquetas. Amad sin fronteras. Sonreíd sin motivo.

Y así, cuando os pregunten cómo estáis, podréis decir orgullosos:

Vivo, que no es poco.