diumenge, 26 d’abril de 2015

El Gran Misterio



Cuando el milagro ocurre y aquellos que están predestinados a unirse se encuentran, comienza uno de los mayores misterios que el universo nos presenta. Un secreto guardado a voces es el secreto mejor guardado, nunca olvidéis eso. Pues tras cualquier historia escondida se esconde siempre la misma tragedia, la misma comedia, las incógnitas se repiten y todo es confuso... Pero toda esa duda se disipa cuando comienza el mayor de los ritos mágicos, la Gran Obra entre los que tienen un corazón dispuesto a entregarse.

La historia comienza con los ojos ardientes, clavados en las profundidades de las pupilas ajenas, dispuestos a ser fieras entre los monstruos, suaves pétalos e indefensos seres desnudos. Y es la duda que nos invade antes de la entrega, intentando hacernos olvidar que somos perfectos tal y como estamos, sin añadidos ni maquillajes, sin ropas y sin vergüenzas, la que podría detenernos, pero no lo hace. Con el hechizo comienza el rito de las caricias, suaves paseos por la piel que erizan los sentidos y aceleran los sentimientos, el fuego arde tras cada poro abierto dispuesto a sudar perfume. El Amor se inicia cuando tras una caricia se produce la unión en un abrazo que nos disuelve en el otro recordándonos la polaridad que hay tras cada entrega, la belleza de ser diferentes y todos necesarios; el secreto alquímico mejor guardado de todos, un secreto a  gritos.

Y que tras ese abrazo lleguen los labios poblados de primaveras recién florecidas es lo natural, una danza de bocas sedientas del otro, cicatrizando heridas de olvido y magulladuras de tristeza con la esencia de los besos recién rociados. Pero incluso en esa danza de manos perdidas y mordiscos hambrientos quedan las ganas de ser hielo tocado por el fuego, derretirse en fluidos y suspiros, abrazados en un vórtice oscuro y primigenio de pasiones y ternuras. Comienza en ese desorden la locura de los amantes, la unión perfecta. Con el fuego llega el incendio, se dilatan las carnes, se humedecen los recuerdos. El Caos se completa con la locura de los gemidos escondidos sin ningún pudor, todo se tuerce en la danza en espiral de la existencia siempre vibrante.

Lo profundo se vuelve inmediato, la alegría está en la unidad de los corazones perdidos en el tiempo que siempre regresan. Pues siempre en el amor hay Destino, y en toda danza hay una cúspide. Y prevalece la apoteosis en las almas cuando explotan en mil pedacitos cristalinos los seres, derrumbados ante la verdadera unión del ser en el Amor. Y así comienza la mayor de las obras, el misterio de todas las magias, la vida.

Quien deba entender el misterio lo comprenderá al acercarse al otro, pues verá un ser completo, con sus luces y sombras, dispuesto a complementarnos y ayudarnos a traer al Ser a este plano. Todo comienza y acaba en este Amor, el misterio de la brujería y la magia puede resumirse en esa vida que ocurre en ese pacto. La unión de la discordia, la eterna lucha, lo que siempre nos recuerda que todo fluye.

Y quien tenga ojos, que lea y entienda que es lo que siempre prevalecerá.

dimecres, 22 d’abril de 2015

Entre bosques, huesos y magia.

¿Se puede encerrar una tempestad en una gota de rocío? La magia me dio la respuesta entre bosques, huesos y magia para recordarme, una vez más, que no existe nada que esté quieto para siempre, todo fluye.

Cuando algo abre tu corazón a la belleza de las infinitas posibilidades del ser no puedes hacer otra cosa que amar ese algo. A veces una cadena de sucesos, siempre personas que aparecen por algo, nada es casual y todo adquiere ese matiz violeta que se esconde tras el aleteo de las mariposas. Un perfume de nardos y acristalados momentos que resuenan en mi memoria como el cantar de una ballena en mi cabeza. Cuando la magia forma parte de tu definición siempre sucede algo que te obliga a romperte el ego y susurrarte al oido interior que tu puedes. Y en ese instante lo comprendí, entre lagrimas y ternura, que era libre.

Libre y capaz de cualquier cosa. Descubrí entre ojos de hielo y pupilas de fuego la alquimia secreta de los dragones. Las hadas me trajeron los huesos que recordaban mi finitud gloriosa, mi muerte, dando una luz de paz y tranquilidad ante cualquier mundana inquietud. No quise probar la manzana dorada, pero su fugaz mordisco se derrite en mi sangre con cada sentido nuevo que le encuentro a todo esto.

Un sinsentido muy sentido y con mucho sentimiento. La inocencia hecha presencia, la expectativa inexistente y las posibilidades infinitas. Y todo tiene sentido. La magia surge de las heridas sin cerrar de un remoto viaje del que nunca regresé, brotando entre las pestañas las gotas del mar profundo que me llevaron a las costas de mis esperanzas. ¿Se puede encerrar mi tormenta en una pequeña gota? No lo creo, sinceramente. Ponerle alas de mariposa a un águila es un flaco favor para el ave. Aquí sucede lo mismo.

Por todo eso miro al cielo y le pido a los dioses que todo esto sea real. Y que me dejen vivirlo aquí y ahora. La mujer del agua llegó con su peine de oro y me ha dado una riqueza inconmensurable. Ha despertado al durmiente, ha acariciado al caballero herido, ha comprendido al loco hechicero... Porque he saboreado el dulce en su sal, la paradoja en su cabello, la ternura en un abrazo y la magia en todo ello.

No sé a que extraño lugar me conducirá el vagar de mi corazón. Pero de momento me aferro a sus alas y me dejo volar, lenta, suave y dulcemente, a los cariños venideros y sus regalos de esperanza y libertad. Porque he aprendido que lo más amado es la libertad. Y sin ella no somos nada. Con ella, podemos serlo Todo.

dilluns, 6 d’abril de 2015

Carta para los enamorados


Queridos amantes, amados y amadas:

Hoy el dios del amor me trae unas dulces palabras para todos vosotros. El olor a canela impregna el ambiente, las rosas están todas en flor. Escuchad la maravilla que os traiga, deleitaos con el tesoro que tengo para vosotros. Voy a confiar el terrible secreto que se esconde tras cada latido de amor y pasión, la esencia de todos nosotros, la alegría más profunda. El amor.

El amor es la espina que se clava en los corazones e invade vuestro ser de una alas que nada ni nadie puede parar. La sensación de querer y poder darlo todo, fuego que es capaz de arder en el hielo. Pero todos vosotros teméis el lado oscuro de los corazones y, como no, del Amor. Pero eso es porque no habéis entendido el amor, la receta y el secreto de lo que significa Amar.

Amar comienza con las miradas furtivas y los latidos arrinconados e inesperados. Los amantes comienzan sus andanzas de una manera juguetona y alegre. Las flores nacen por donde pisan, cualquier  rincón es susceptible de saborear el azúcar de sus bocas uniéndose. La Luna se vuelve una cómplice de los arrebatos y las risas íntimas, una atmósfera perfumada entre flores y cartas de amor recién escritas y besadas. Y todo eso es un fuego que nos consume por dentro porque hemos encontrado un alma dispuesta a unirse y nosotros, para ayudarnos a entender de qué está hecha la tierra, qué hay en las más profundas grutas del Ser.

En esas profundas grutas del Ser encontramos dos cosas, una serpiente y un hurón. La serpiente es todos aquellos venenos de nosotros mismos que azotan a los demás cuando picamos. La cola del escorpión, veloz y viperina, que nos recuerda que no somos nada y nunca podremos alcanzar lo que anhelamos. Su terrible embrujo se manifiesta en los azotes de nuestro carácter, haciéndonos huraños y rabiosos, ciegos ante la hermosa verdad de que es un veneno inocuo, que la serpiente nada puede hacernos.

Y luego está el hurón, el que se cree más astuto que nadie y cree poder salirse siempre con la suya. El hurón cree que la serpiente no es rival y que todas las grutas son suyas. Se cree una gran Bestia cuando no es más que un superviviente. Es hurón toma forma de orgullo y Ego, terribles fantasmas a vencer con la entrega a los demás. Entonces el hurón se asusta y no caza a la serpiente, se hace su amiga.

Y en las profundidades del Ser el Hurón y la Serpiente se manifiestan en nosotros y en quienes amamos, y debemos aprender a lidiar con ellos. Experimentar la unión verdadera con otra persona implica en aceptar su Hurón y su Serpiente, sabiendo que su lucha por conjugar esas fuerzas es latente en su alma. Sabiendo que cada sufrimiento es la tierra, la profundidad y negrura cálida y tierna, materia primordial, que nos ama y nos anhela, como nosotros debemos amar sus criaturas.

Porque el secreto está en que debéis amar como la Tierra, no como el Hurón o la Serpiente. Abrid vuestras flores en la primavera, rociad de perlas los mares de alegría. Sonreíd ante los abrazos, abrazad las dificultades juntos. Sean dos, tres o mil los implicados, cuanto más améis más libres sois. Amor en vuestros corazones y comprensión ante las patadas de los otros. Protección y ternura, siempre acompañadas de intimidad y respeto, comprensión y cariño. Pero no os apeguéis a nada de lo hermoso, todo caerá y se pudrirá en el invierno, fertilizarán las flores las tierras negras del Verdadero Amor de la Tierra, capaz de producir las maravillas más grandes de la existencia y tragárselas en la Muerte para generar otras mil maravillas indescriptibles más. Y si amáis así vuestro Amor será para Siempre.

Puede que las flores hayan hecho volar mi mente, la dulzura de la primavera ha emborrachado mis sentidos. El amor está en el aire, flotando entre polen y calor estival. Mi receta puede estar algo volada, pero no por ello dejará de tener sentido. Los amoríos que tengáis puede que sean todo lo que he dicho, o puede que algo que nuestras mentes entenderán. El misterio queda servido y estas son unas palabras del propio dios del Amor.

Y no habla el que escribe, habla el dios. Pero por boca de un humano. Y todos los hombres pueden equivocarse.