dimarts, 28 de juliol de 2015

Déjà vu.



Hay algo que se está moviendo en el ambiente, algo caduco pero nuevo, un fruto viejo pero fresco. Huele como a metal oxidado y sabe a sangre, pero trae consigo el perfume de flores y brisas de viejas promesas. Una corazonada casi imposible de explicar, un sentimiento imposible de transmitir, sólo comprensible para todos aquellos que lo hayan cazado en el aire como si de una esquiva mariposa se tratara...

Nunca me consideré una persona sensible, es más, soy un hombre acelerado y siempre pensante, siempre en ebullición. Pero he aprendido a contemplar esa ebullición en algunos momentos, y en esos instantes es cuando ha aparecido ese sentimiento, esa intuición inexplicable. Lleva varios meses visitándome en los más variados momentos, todos diferentes pero todos idénticos. Pica a la puerta como si de una vieja melancolía de muerte se tratara y cuando me quiero dar cuenta se instala en todos mis sentidos como un venenoso déjà vu que recorre mis venas y nervios, penetrando mi mente y arrullando mi corazón en un simple "esto ya ha ocurrido, ocurre y volverá a ocurrir"...

En esos instantes, un antiguo dolor se apodera de mi, como si algo antiguo y maldito intentara recordarme algo, unas palabras en un idioma que nunca existirá, que nunca será comprendido. Es en esa fugacidad que la cadencia de los segundos se vuelve lenta como el vibrar de la cuerda de un contrabajo, una vibración pesada pero constante que embellece el instante de posesión en una transmutación de eternidad, como si por un ínfimo e incomprensible instante tuviese delante de mis ojos la mismísima piedra filosofal y pudiese sentirla en mi ser.

Los colores son más vivos pero nunca nuevos, los sonidos se vuelven una melodía repetida hasta la saciedad por un instrumento que lleva sonando una eternidad tocado por un músico virtuoso pero ignorante. Los olores son como agrios, traen consigo el regusto de la podredumbre y todo el ambiente comienza a impregnarse del sabor único de la dulce Muerte, como si la Dama Blanca hubiese rociado con su amor todas las partículas de su propiedad en el mundo. 

Toda esta vorágine me recuerda a un cambio, un cambio que ya he pasado pero tengo que vivir junto a todos nosotros. Sé a ciencia incierta que algo se está cociendo en el ambiente, se aproxima algo totalmente inesperado y brutal que cambiará nuestras vidas, pero no sé decir qué es ni cómo llegará. Tan sólo siento que ya lo hemos vivido y que esto es sólo un surco más del disco del Universo girando una y otra vez. Tarde o temprano toda esta música será repetida, toda esta cadencia será reescrita con la misma tinta con la que fue ideada y construida.

Como si de un veneno se tratara, pido a los dioses y a los oráculos un poco de comprensión ante tan extraño presentimiento. El Misterio está sembrado, ahora sólo me queda sentarme expectante a ver que flores de eternidad nos trae todo aquello que ya hemos vivido. Si alguien ha sentido algo similar que no dude en contactarme, algo tan bello y caótico no puede estar sólo en mi cabeza.

O sí.

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