dimarts, 30 de setembre de 2014

Unos pasos más abajo


Unos pasos más abajo, sin detenerme ni mirar atrás. Unos pasos más abajo suponen admitir que ya no hay marcha atrás, que llegó la hora de sumergirse con lo puesto y ver hasta donde somos capaces de llegar... Y regresar...

Esta época siempre logra emocionarme. Todo parece que se rodea de un aura melancólica y dulce, como un perfume sutil que lo impregna todo, parecido al olor a tierra mojada con una suave llovizna. Una época que comienza el momento de afrontar la inevitable y gradual inmersión en uno mismo, pues ya ha habido una primavera y un verano para tener campañas y embarcarse en aventuras. Las hojas caen recordando que con ellas todos descendemos, el mundo nos trae la lluvia y el gris invade lentamente los rincones de nuestras calles. Nos persigue una bruma fría y húmeda que se cala en los huesos, y en ella percibimos lejanos recuerdos: las copas brindadas y tomadas, dulces y amargas, los colores de los amaneceres robados y, cómo no, los tintineos y crujidos de lo que está por llegar.

Entre toda esa suave marea descendemos unos pasos más abajo, donde están las primeras capas. Una tierra ennegrecida por nuestras meditaciones oscuras comienza a invadirnos a todos aquellos que tenemos algo que purgar. Al principio todo parecerá confuso, parece que nos adentramos en un mundo cuyas puertas son siniestras y terribles, dolorosas de cruzar... Pero no debemos asustarnos, aún hay que atravesar el verdadero umbral, aquel profundo e inmenso abismo del que sólo unos pocos han regresado: El Otro Lado, la verdadera oscuridad, el oscuro precipicio de los caídos y la tierra de los muertos. Distintos nombres para el mismo Inframundo, el lugar en el que encontrarnos con aquellos que ya viajaron sin regreso, el mundo en el que presentarnos ante la Muerte, el Señor del Abismo y la Doncella de la Mismísima Oscuridad.

En la presencia de las más oscuras flores de lo Profundo pactaremos con ellos y nos darán el material en bruto que es todo aquello que deseemos en potencia. Pero no debemos olvidar que la ida sin el regreso sería un viaje a medias, por lo que habrá que volver y huir de todo aquello que quiera obligarnos a permanecer en las calderas de los vacíos o quiera vernos vagar en el Gran Olvido. Sin mirar atrás y sin perder de vista nunca la salida hacia arriba volveremos y recruzaremos ese umbral, el que nos separa del Oscuro Abismo.

Unos pasos más abajo y me espera todo eso. Enfrentarme con la mano que me repartió el crupier de mi voluntad y apostármelo todo a una sola jugada de valor. Sin duda alguna va a ser una hazaña un poco épica, pero que todos los que hayan descendido recuerden que, sin duda, están en el camino del Héroe: aquél que nació de lo más alto y lo más bajo, otra vez.

Llegó la hora de andar unos pasos más abajo. Veo la entrada, se acerca el Abismo. Sólo unos pasos más abajo... Sólo unos pasos más...

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