dimecres, 11 de juny de 2014

Tormentas, abordajes y algún ataque en alta mar.



Caigo en el pozo de tus sueños
dormidos entre las ramas del olvido
La tiniebla acaricia mi pelo,
dulces besos de lejanos recuerdos.

Oigo la luz subiendo por mis tímpanos
Los colores se tornan claros e impredecibles
Las tinieblas se disipan, marcha la duda
la preocupación y la desesperanza.
Crecen las flores por doquier
Suenan campanas en mi alféizar.

Se abren las puertas de un horizonte nuevo
en el que los barcos navegan libremente
con la única responsabilidad de su rumbo.
Guiados por el catalejo de la razón
y las cartas de a bordo de la experiencia.

Ahora soy responsable de buscar mi tesoro
y responsable de mis propios naufragios.
Capitaneo un buque de marineros como yo,
impredecibles, leales y quijotescos.
Si la tripulación se amotina, si levantan sus armas contra mi,
sé que podré imponerme, pues yo se las di.

Y viento en popa a toda vela,
el largo océano nos espera
impaciente de nuevos retos a enfrentar,
tormentas, abordajes y algún ataque en alta mar.

Pero no temáis por lo que pueda ocurrir,
si algún día algo falla,
recordad, marineros, que algún día ibais a morir.

Y ahora, rumbo al horizonte.



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