diumenge, 12 de gener de 2014

Odín, quiero impresionar a los dioses.



Odín, padre de dioses y hombres, a ti te dedico estas palabras. Espero que sea de tu agrado mi humilde ofrenda y la aceptes como una forma de agradecimiento y una petición de ayuda y sabiduría.

Empezaré diciendo la verdad, clara y sencilla, que todos puedan conocer un poco de la madera que estoy hecho y vean el oscuro abismo que albergo en mi interior. Soy más débil de lo que desearía y la impotencia es una sensación bastante común que me invade, más de lo que mis propios allegados conocen. He sido un mentiroso y un cobarde en más de una ocasión, así como un ser falso y carente de honor en muchas otras. He herido a quien no lo merecía y he fallado a quien le debía algo más que una simple sonrisa. Siento que muchas veces no soy el hombre que debería y que una oscura sombra me persigue recordándome que, tarde o temprano, caeré con ella y perderé aquello que mas he amado en este mundo.

Pero también diré la otra verdad, la que me ayuda a entenderme y me recuerda que tengo mucho que dar y tengo mucho que ofrecer. Soy buen amigo y hermano de quien tiene mi mayor aprecio como compañero de aventuras. He sabido sacar sonrisas y lágrimas de felicidad a gente que sólo veía un pozo oscuro en el que caerse. He sido fuerte en momentos adversos, experiencias que me han vuelto algo más sabio y menos torpe. He sabido seducir y conquistar a la mayor belleza de todas, ofreciéndole mi corazón y mi vida en uno de los regalos más sentidos y sinceros que jamás he hecho. También he ayudado a muchos con mis ideas y mis palabras, sabiendo ofrecer consuelo, ánimos y fuerzas a quien más los necesitaban. He sabido cambiar, aunque sea a pequeña escala, el mundo que me rodea, dejando tras mi paso semillas que a muchos alimentarán y a otros auxiliarán. Y por último he sabido renacer una y mil veces, reconstruyendo mi alma de mis propios destrozos y derrumbes, demostrando que, hasta ahora, no ha habido palabra o suceso que me hayan quitado las ganas de seguir viviendo.

Y por todo esto, por el oscuro abismo y por las alturas de las que procedo, que hoy dejo escrita una promesa que llevo haciéndome desde que tengo constancia de mi consciencia. Hoy he comprendido que la única redención reside en mi mismo y en los actos que definan quien decido ser, por lo que hoy tengo más claro que nunca que quiero impresionar a los dioses.

No tengo muy claro qué debo hacer, sólo sé que no quiero ser uno más. Quiero la gloria, quiero que mi nombre sea digno de mencionar y quiero ser recordado por haber logrado lo que otros ni se atrevían a soñar. Deseo que mi vida pueda ser ejemplar, que la gente me nombre como aquel que dejó un legado que debe ser recordado y mantenido. Anhelo de corazón que todo eso que ansío sea digno de impresionar a todos los dioses.

Así que me pongo en marcha, Odín. Me pongo en marcha para que todas las lecciones que me has enseñado en este brevísimo periodo de tiempo sean efectivas. Llega la hora de luchar y ser digno de todo lo bueno que me ha dado la vida, tanto de lo que me he ganado como lo que los dioses me han ofrecido.

Así que, una vez más, llegó la hora. Gloria o victoria.


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