dilluns, 16 de setembre de 2013

Sobre teología pagana



Hoy he vuelto a empezar la universidad, mi último año de carrera. Como estudiante de filosofía, considero que los estudios filosóficos nunca terminan, que la universidad es tan sólo un trámite y una manera de formalizar una serie de conocimientos adquiridos a partir de la lectura, el diálogo, la reflexión y la meditación. Se puede ser un gran pensador sin necesidad de tener un título que lo acredite, pero eso requiere un trabajo y una preparación personal, así como un espíritu curioso y crítico. Un título no asegura la competencia de alguien en su tarea y en el mundo de la reflexión filosófica, como es algo que puede hacerse con aparente facilidad, todos opinan y debaten sin tener idea de cómo debe hacerse esto adecuadamente, sin caer en dogmatismos, falacias, argucias y subjetivismos que empañen el discurso. Filosofar correctamente, sin argumentos mal construidos y con la razón como guía, no es un asunto baladí que cualquiera pueda emprender. La filosofía requiere preparación, como el deporte: nadie corre 10 millas del tirón sin entrenarse y sale fresco como una rosa, así de simple.

Toda esta reflexión en torno a una de mis pasiones me ha hecho pensar en el paganismo, más concretamente el paganismo actual, el que yo vivo y siento desde hace mucho, el que comparto con muchas personas y que espero seguir haciéndolo. El paganismo actual, y soy sincero desde lo más profundo de mi interior, me da bastante lástima hoy en día, pues está plagado de pseudopensadores que bajo la religión, la espiritualidad y la magia levantan estandartes de sombras personales y dogmatismos enquistados en las profundidades de la irracionalidad y el miedo más absolutos. Considero como pagano que falta educación, lectura, valor por la experiencia y una base de formación que permita a todos aquellos que crean opinión y escuela hablar con algo más de sentido común, expulsando de sí mismos ideas que tan sólo generan cánceres de odio y algún que otro constipado de ego.

Como personas y seres pensantes que somos, las ideas van y vienen de nuestras mentes con mucha facilidad. Estas ideas precisan de un filtro, una crítica y una construcción que nos ayude a construir unas bases de pensamiento que nos ayuden a dialogar con el mundo y aquellos que habitan en él. Como personas religiosas, los paganos, además de ideas, poseemos el valor de la fe: creemos de corazón cosas que no pueden ser demostradas empíricamente ni puestas a juicio científico, son sencillamente pensamientos que aceptamos por experiencias personales y sentimientos propios. Esta aceptación de verdades, pues toda creencia tiende a buscar la verdad, es algo muy positivo, pues da al creyente una base ideológica a partir de la cual enfocar el mundo y sus acciones en él, el problema viene cuando esas creencias no han sido procesadas por el pensamiento, sino que tan sólo se aceptan desde el corazón y no desde la razón.

Cuando aceptamos una creencia desde el corazón, sea del tipo que sea, ésta debe pasar por el filtro de la razón por cuestiones de seguridad, amor propio y respeto ajeno. Uno de los grandes problemas de la comunidad pagana, si realmente existe tal cosa, es que la gran mayoría acepta supuestas verdades y dogmas de fe tan sólo respaldándose en sus sentimientos y percepciones interiores sin tener en cuenta el pensamiento crítico. Esta aceptación, que va desde la creencia en un pasado idealizado hasta en valores caducos e irrespetuosos, sólo sirve para generar una impresión nefasta sobre lo que realmente somos, personas con una espiritualidad y unas religiones tremendamente admirables.

A todos aquellos que encabezan algún grupo o dedican su tiempo a propagar ideas paganas, ya sea mediante escritos, ponencias, talleres, libros o vídeos en youtube, deberían entender el valor del pensamiento crítico y la racionalidad y dejar, aunque sea sólo unos instantes, sus libros centenarios y sus tradiciones ancestrales para pensar sobre lo que realmente hacen. Estoy cansado de ver críticas irracionales a otras religiones y discursos vacíos respaldados en valores anacrónicos que no tienen en cuenta lo que es una falacia o no conocen lo que es un libro de historia. Debemos saber que como paganos, y como personas honradas que pretendemos ser, debemos pensar sobre lo que hacemos. De nada sirve criticar algo si lo tuyo no tiene un fundamento sólido y racional que merezca la pena revisar y tener en cuenta. Desde la metafísica pagana hasta la ética debe ser revisada bajo el prisma de lo que son, ideas humanas. Todas las ideas humanas, absolutamente todas, merecen una revisión y una crítica que permitan otorgarles un valor verdadero más allá de la simple fe ciega que no conduce a nada. El verdadero problema de la fe ciega es que no sabe que su bastón es el miedo, se guía a golpes temblorosos con el temor a ser derrumbada por alguien con dos dedos de frente que la cuestione, y así sucede la mayoría de veces.

En primer lugar, el paganismo actual carece de una teología seria que sustente la fe en algo más que la simple expresión sentimentalista hacia un pasado que nunca hemos vivido y desconocemos por completo. Si queremos revivir y retomar creencias ancestrales debemos revisarlas bajo el pensamiento y la óptica que el tiempo y nuestra razón nos otorgan. Hemos separado la ideología de los sistemas en los que se sustentaban estas ideas, creyendo que las ideas solas pueden vivir al margen de la sociedad en la que nacen, y esto es un gran error. Faltan personas que racionalicen con respeto y sin miedo lo que somos realmente y lo que creemos, revisando los antiguos conceptos, ideas y prácticas para adaptarlas a la realidad de nuestros días y formando una base sólida y un fondo macizo en el que poder trabajar sólidamente hacia nuestra comunidad.

Esta carencia de un pensamiento sólido tan sólo crea una necesidad de aparentar y llenar el vacío racional a partir de la creación de una forma sin fondo que disfraza de manera ridícula nuestras religiones. Por desgracia, vale mucho más el título que el verdadero conocimiento, por lo que nos encontramos una realidad aterradora en la que los "sabios" no saben otra cosa que guardar unos conocimientos empolvados sin capacidad alguna de sustentarlos en algo más que su antigüedad. De ahí que el verdadero paganismo de pena, estamos más ocupados demostrando lo que somos por nuestros símbolos externos y blandiendo valores que no cuestionamos en lugar de crear unos valores y unas ideas que sirvan de algo al mundo. Muchos son los que dicen que los antiguos valores son los que nos salvarán de la decadencia de nuestros días, pero olvidan muchas veces que esos valores, si no se cuestionan, son tan monstruosos como los que tenemos hoy en día. De nada sirve inflarnos el orgullo convenciéndonos a nosotros mismos de que somos más paganos por seguir antiguas ideas si éstas se vuelven auténticos horrores hacia el mundo que nos rodea.

A todo esto, se añade la falta de información, que junto a la falta de criterio se convierte en una bomba de relojería ideológica. Este explosivo acompañado de fe ciega se torna un veneno que enloquece al que lo toma, y no son pocos los que han bebido esta agria pócima y se han atrincherado en su adicción, creando en las críticas y en el desprecio por otras ideas su bote salvavidas en el mar de terror que ellos mismos han decidido surcar. A muchos les sorprendería la cantidad de cosas que compartimos con el otro al que criticamos de dogmático y sectario, pero es mucho más fácil mirarse el ombligo y presumir de que llevamos un símbolo milenario colgado de nuestros cuellos.

Queridos paganos que leéis este escrito, pensad. Pensad, leed y enriqueced vuestra despensa mental con el espíritu crítico que nos salvará a todos en este naufragio de la razón. El paganismo en sus múltiples formas es algo increíble que tiene que ofrecer al mundo mucho, hablamos de religiones que conectan con lo más profundo de nosotros y con el universo en el que vivimos. No dejemos que la ignorancia y el miedo ensucien nuestras ideas y nos conviertan en locos quijotes disfrazados de algo que ya no tiene sentido. Démosle al mundo razones de peso para que vean en nosotros un modelo y no una caricatura. Usad la razón y sed un poco más inteligentes, porque por muchos títulos que tengáis, por mucho conocimiento que almacenéis y por mucho pasado que recuperéis no seréis mejores personas. Tan sólo seréis payasos con atuendos antiguos.