dimecres, 25 de desembre de 2013

Renacimiento



Hoy he vuelto a renacer. Invocando el poder del Sol recién surgido de las profundidades, he vuelto. Vuelvo porque es mi misión, el Destino así lo dicta, así lo quieren los dioses, que hoy en las calmas de mi lecho me han bajado a las profundidades heladas para luego alzarme en vuelo hacia el horizonte de la realidad. Y así, renacido y con las energías renovadas, quiero enviar un mensaje al mundo, dirigido a todos aquellos a los que he amado, amo y amaré. Dedicado a todos aquellos que me hacen feliz y a todos aquellos que me lo han puesto difícil en la vida, pues gracias a ellos soy más fuerte.

En el oscuro abismo he descubierto que la tristeza no es otra cosa que la creencia de que tus miedos se han realizado. Ver como una parte que considerabas tuya se ha escindido o que algo que creías vital no lo es tanto es el espejismo que nos impide ver que, realmente, nada se ha separado y que no existe nada vital. Lo único que necesitas para la vida eres tú mismo, la integración de los polos, ver que todo es en realidad una misma cosa igual en esencia. Por lo que la felicidad reside en asumir y poner en armonía todas las partes discordantes, la lucha interna que se discute en nosotros de lo que "debería ser" y de lo que es verdaderamente. Y para esa paz sólo hace una falta llave que nos haga escapar de la peor de todas las cárceles: nosotros mismos.

Y la llave, no voy a engañar a nadie, no la tengo. Pero la he visto, sé que forma tiene y me he dispuesto a construirme una que me permite ser libre. Libre de la angustia y la tristeza que ha castigado mi mirada tantos años, fruto de frustraciones y culpas autoimpuestas sin motivo ni razón; libre de las cargas que a mi no me pertocan; libre de deberes y obligaciones que a mi no me tocan. Simplemente, libre de decidir cual es mi camino y que el Destino diga el resto. 

Así que, con herramientas en mano y con la ilusión en la otra, me dispongo a crear la llave. Su forma es bien sencilla: tiene un pensamiento recto y positivo que sirve de columna vertebral, unas muecas creadas a partir de la gratitud y el amor, moldeadas cuidadosamente y extremadamente delicadas, sirven para encajar a la perfección en el interior de uno mismo y aliviar cualquier carga y liberar cualquier preso de nuestra mente. Por último, un hermoso mango dorado de Voluntad, en el que puede verse la aleación de mente y sentimientos, ambos dirigidos a un mismo propósito, ser.

Puede parecer una tarea difícil, pero nada más lejos de la verdad. Estoy seguro que con el horizonte claro y la sonrisa en la boca el resto de cosas irán surgiendo solas. Así que en el taller de mi mismo, con los materiales que el almacén de mi alma me dispone, me propongo crear esa llave y obrar la magia. La magia que me permita ser feliz con quien quiero ser feliz, contigo. La magia que me permita dar grandeza a quien se la quiero dar, a vosotros. La magia que permita que haya gente que mire al cielo y diga: "yo quiero ser como él". Es decir, yo mismo.

Felices y paganas fiestas.

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