divendres, 6 de desembre de 2013

De la magia y la brujería





Supongo que todo empezó como empiezan las buenas historias, con un suceso extraño y un viaje inesperado. Uno de esos días en los que menos lo esperas, tu vida da un giro inesperado hacia un rumbo que ni siquiera habrías pensado... Te vuelves, sin quererlo, parte de un mundo que parecía imposible e increíble. Y así fue como empecé a creer en la magia.


La magia, esa palabra tan violada y extendida, existe y es algo real en todos sus sentidos. Desde la magia del mago o brujo hasta la magia de los buenos momentos, negar su realidad es negar el frío del invierno o el calor del verano. Supongo que debería justificar un poco porqué estoy diciendo todo esto, y nada más y nada menos por la sencilla razón que creo que hemos olvidado que el mundo que habitamos es, impresionantemente, inesperado e inóspito, por lo que las cosas más raras y las cosas más inverosímiles se vuelven certezas cuando menos lo esperamos. Este mundo, del que nos queda mucho por descubrir, está habitado por cientos de seres y entidades que, gracias a los dioses, ni concebimos ni entendemos y, en la gran mayoría de casos, ni siquiera sabemos de su existencia... Por todo eso y por mucho más debo recordar que la magia existe, porque nuestra dogmática realidad es sólo una pequeña y falsa visión de una totalidad mucho más grande.

Puede sonar loco si digo que he escuchado la voz de los muertos, he tratado con seres feéricos, gigantes y dioses; puede sonar muy demente si digo que he practicado magia con impresionantes resultados, que he leído el futuro en las piedras y que he visto el alma de los míos en las palmas de sus manos. Pues prefiero que me tilden de loco antes que de mentiroso, y expongo algunas de mis experiencias para decir que la ampliación de la visión de la realidad comienza cuando nos lanzamos a descubrirla y conocer un poco más de ella através de la fe, que no deja de ser una puerta para la posibilidad de lo improbable. Si creéis y entendéis, conoceréis. Y el que conoce la realidad no puede limitarla ni acotarla...

He emprendido un camino de conocimiento, de búsqueda y sentido. Un sendero estrecho en el que mi realidad se desmorona ante la evidencia de mi ignorancia asumida. El miedo ha sido mi escudo ante las pruebas de lo ocurrido, que no han dejado de asaltar el bastión de mi razón desde que tengo constancia de ellas. Y por eso mismo, porque he comenzado un viaje, debo tener en cuenta una serie de advertencias que de mi interior surgen y debo compartirlas con todos vosotros, o como mínimo con todos aquellos que consideren la realidad como algo más amplio de lo que nos han vendido.

El primer aviso, o bastón de apoyo y defensa, es el de la prudencia. Si el mundo es más amplio de lo que jamás imaginaste, nunca podrás saber con absoluta certeza que puede depararte el destino ni que caminos te han reservado los dioses. Se prudente y vigila a tu alrededor y te evitarás muchos males.

El segundo aviso, o mochila de supervivencia, es la mente abierta. No temas nada nuevo y observa como, simplemente, tu espejo mental se vuelve un hermoso caleidoscopio en el que todo tiene sentido.

El tercer y último aviso, o espada de ataque, es ten siempre un as en la manga. Si te has lanzado al conocimiento, y sobretodo el conocimiento mágico, vas a ver como algo o alguien te la va a intentar jugar tarde o temprano. Ten a mano algo que te haga fuerte como un toro y valiente como un guerrero épico, nunca sabes cuando necesitarás un apoyo o motivación para salir de algún apuro que nunca esperaste.

Para terminar, quiero lanzar un mensaje al aire, un mensaje surgido de la poca sabiduría que me atribuyo, pero es la que luzco y de la que presumo. Es la sabiduría transmitida por mi padre en tantas conversaciones sobre nuestro mundo, el conocimiento que me dio el hombre que mira las estrellas, conoció un ángel y escuchó a las sirenas: pase lo que pase, nunca entederemos nuestra realidad, porque quizás toda ella no es nada más que una simple ilusión, un espejismo velado arrojado a comprenderse a sí mismo. Aún así, lo importante no es lo que comprendamos o no, lo importante es lo que nos haga sonreír mientras por ella andamos.

Así que, queda dicho. Preparad el ungüento y sed parte de la magia.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada