dimarts, 23 de juliol de 2013

En tu copa, en mi copa y en el mundo.



Déjame parar el tiempo en esta eternidad. Déjame susurrarte al oído lo que revuelve y envuelve el momento. Perfuma tu sonrisa con esa calidez que dejas en el entorno. Permíteme tenerte cerca, con tus mejillas pegadas a mi pecho.

Creo que ya lo has oído, lo que tenía que susurrarte... Las palabras que nadie siembra pero todos huelen sus flores, las palabras que peinan sonrisas de muchos y nos dibujan felicidad en el rostro de nuestros momentos. El amor, el que siento por ti, el que no me vacía y sólo completa. Tu amor.

Despiértame cada mañana con una sonrisa de tu boca y déjame beber de ella hasta que termine con un "buenos días amor" mi poema matutino. Déjame acunarte por las noches de penas y  tormentos. No temas al llanto que siempre cobijaré y a la furia que siempre comprenderé. Seremos como el jarro y el agua, como la tierra y el mar, un sentido del otro y el reposo de nosotros mismos.

No permitamos que el terrible tedio asedie nuestro castillo, evitemos comerciar con los mercaderes de rutina y esquivemos las flechas y lanzas de la tristeza. Aseguremos con tablones de confianza y hierros de respeto las puertas de nosotros mismos, pero dejemos un pasillo en el que visitarnos para abrir nuestros corazones. Levanta tu espada de alegría que yo pondré el escudo de pasión. Lucharé contigo esta batalla y todas las guerras que vengan a tu lado, sé que nada hay más fuerte que el latido de mi corazón cuando te tengo junto a mi. ¿Que puedo temer con ese arma?

Probablemente estas sean las palabras de un loco, un loco sin excusa ni motivo, pero con un agravante feliz y loco de tu risa, pero... ¿Qué le voy a hacer? A veces contigo demasiado me parece muy poco y las estrellas me quedan cercanas, así que toma esto como una infusión, como la pócima que contigo necesito compartir. En tu copa, en mi copa y en el mundo.


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