dimarts, 9 d’abril de 2013

El increíble Charlie Strong




¡Pasen y vean! ¡Pasean y vean, damas y caballeros, a nuestro increíble hombre forzudo! ¡Charlie Strong! ¡Miren sus imponentes brazos! ¡Observen sus poderosos músculos! ¡Su fuerza todo lo puede! ¡Mueve montañas! ¡Desplaza ríos! ¡Levanta edificios! Su fuerza todo lo puede… Todo, o casi todo. El pobre Charlie Strong hay un peso que es incapaz de levantar, una fuerza que sus músculos no ha podido vencer… El corazón de una mujer.

No hay mayor peso que el vacío de la ausencia del ser amado, y es irónico que yo, que todo lo puedo mover, no pueda hacer fuerza con uno de los músculos más resistentes de todo el cuerpo, el corazón. Son muchas las mujeres que caen rendidas a mis pies, son muchas las chicas que gritan mi nombre y me susurran en noches de pasión, pero sólo es una la que se ha llevado mi aliento y mis suspiros. ¿Qué encantos tendrás que hiciste de un hombre poderoso el más débil del mundo?

Sin duda alguna, querido público, esto me ha enseñado una cosa. Yo, Charlie Strong, no soy el hombre más fuerte del mundo. No soy el hombre más fuerte del mundo porque la verdadera fuerza no reside en nuestros brazos ni en nuestras piernas, reside en nuestros corazones. Aquellos que son capaces de resistir las puñaladas del destino, aquellos que lloran sin miedo a lo que digan; aquellos que aman sin condición ni límite, aquellos que luchan y realizan sus sueños… Ellos son los que poseen la verdadera fuerza. El peso más grande de todos no se levanta con los brazos, sino con la voluntad y el deseo, con la pasión y una sonrisa. Preparad vuestros corazones para la función, porque llega el número de los hombres y las mujeres más poderosos de la tierra: aquellos que fueron capaces de sonreírle a la vida y levantarse cada mañana con un sueño por cumplir.

Que nada ni nadie os hunda nunca, porque hoy, si tenéis un sueño por cumplir y una sonrisa para realizarlo, sois los hombres y las mujeres más fuertes que hay sobre la faz de la tierra.

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