diumenge, 27 de novembre de 2016

Apuntes sobre el fin del mundo


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Una guerra ha comenzado y los implicados no nos hemos dado ni cuenta. Vivimos cociéndonos en un caldo de cultivo que ha generado tantas cosas podridas como inútiles esfuerzos para contenerlas. Pero hemos caído y volveremos a caer, es nuestra esencia íntima que más nos encanta. Ya se escuchan los tambores de la muerte en su procesión macabra hacia nosotros, llega dispuesta a alistarse a muchos. Y nosotros somos demasiados.

Sin duda, escribo desesperado. ¿Acaso toda esta locura no puede detenerse? Por lo visto no. Y debes saber que si intentas detener esa nauseabunda inercia social, tú serás el desgraciado que "no sabe" lo que hace. Todos debemos obedecer a un plan no escrito en el que nos dicen qué hacer, cómo hacerlo y en qué pensar mientras lo hacemos. No somos animales preparados para vivir en estos gigantescos hormigueros llamados ciudades y, sin embargo, nos estamos tragando la filosofía de la colmena a base de atragantarnos cada día con el miedo, los mundos imposibles y alguna que otra droga que nos entretenga en el camino.

Ya hemos llegado al punto de no retorno, ya hemos pasado el umbral. La fiesta del fin ha comenzado y sólo podemos optar por una extinción digna y en paz con el mundo que nos rodea. No es apología del suicidio en masa, es simplemente la búsqueda de una buena forma de vida que nos permita estar en equilibrio. Queremos esa vida, queremos llegar a saborear sus placeres. Y como ya ha llegado el final, cada día tememos menos luchar hasta la muerte para conseguirlo.

Hemos olvidado a los titanes sin saber que seguían siendo una amenaza para nosotros. Olvidamos a los demonios pensando que no podrían llevarnos a la locura. Y ahora los titanes del mundo nos comienzan a enseñar sus leyes y los demonios de nuestra cabeza nos han llevado al mundo tal y como lo conocemos. Por ese olvido nos ha pasado todo esto, quizás es un buen momento de empezar a recordar.

Recordaremos al mundo que no estamos solos, que árboles, piedras y bestias hubo un día en el que hablaban con nosotros. Recordaremos a los que vinieron antes que nosotros y a los que nos uniremos algún día. Haremos memoria de todo aquello que hacía del mundo un lugar cruel en el que merecía la pena vivir y morir en el intento. Pero sobretodo, por encima de todas las cosas, traeremos el recuerdo más incómodo de todos. Hubo un día antiguo en el que temíamos el castigo de los dioses, temíamos caer en la soberbia que nos hacía creernos superiores a ellos... Esa soberbia nos ha poseído a todos y recordaremos que el castigo divino llegará. No será un juicio, no habrá tribunal, sólo una balanza en forma de verdader consciencia. Y no tendrá ninguna piedad.



dissabte, 12 de novembre de 2016

Sobre la sangre de la bruja.

Yuri Klapouh - Lilith and Eve


La brujería, en su faceta de camino mistérico, es una práctica gnóstica. Sin la gnosis real no puede existir esa parte brujería, o así lo he empezado a contemplar yo. Hoy quiero hablar sobre aquello que algunos han llamado la sangre bruja, la transmisión de una herencia magíca o espiritual ya sea por vía familiar o mediante otro tipo de lazo sanguíneo, como ciertos pactos con determinados espíritus, por ejemplo. 

La sangre bruja es la sangre despierta, la sangre que ha sido iniciada en los Misterios, ya sea por el Fuego de los Espíritus o por algún otro fuego verdadero. Esta sangre se transmite cuando la gnosis de los Misterios de la Brujería es comprendida por el brujo y despierta en sí mismo a ese Fuego del Maestro. Ese Fuego tiene el poder de despertar otras hogueras, así como de apagar otras muchas, como la de la ignorancia y el miedo. El fuego puede transmitirse de muchas maneras y mientras haya mundo, arderá infinitamente.

Si somos lógicos, no existe un motivo convincente por el que los Misterios decidan revelarse porque sí. Al fin y al cabo, somos un poco egocéntricos si pensamos que ellos nos necesitan. Lo que se esconde más allá de sus portales es profundo y oscuro como el rostro de la Madre Tierra y puro como la luz que cae de las estrellas. Por eso mismo, su poder hace que el Fuego se propague y en ocasiones pueda llegar a encenderse esa primera chispa o ascua en alguien, propiciando y destinando su despertar a ese Sagrado Fuego.

La Sangre Bruja no es necesariamente algo familiar, pero es cierto que los lazos sanguíneos de aquellos que han despertado su sangre son poderosos. Aquellos que han pactado y conocido los Misterios del Fuego del Maestro pueden dejar un rastro en su propia familia transmitiendo esos conocimientos, pudiendo llegar a convertir ese linaje en una predisposición innata a la brujería. El Fuego afecta a la propia sangre y la transmuta, la convierte en Sangre Bruja, y esa sangre nunca será igual.

Muchos enigmas, maldiciones y bendiciones pueden recaer en la Sangre Bruja, y algunas se heredan durante siglos. La Sangre Bruja es algo que vincula a los Misterios, así como vincula al mundo de la Buena Gente y al mundo de los muertos, nos hace parte de ellos, por lo que el brujo es un hijo de este mundo y del otro al mismo tiempo. 

Es imposible rastrear la Sangre Bruja siendo algo que ha ido despertando en los individuos propicios desde el origen de la humanidad. La Sangre Bruja, sea antigua o nueva, transmuta a su portador haciéndolo parte de esa cohorte espectral, la Caza Salvaje a la que se deberá acudir y con la que habrá unos deberes. El brujo es algo más que humano, el brujo se ha vuelto un ser que vive entre los mundos pero ya no pertenece exclusivamente a ninguno de ellos.

Toda sangre proviene de las mismas venas. El corazón que une a todos los de la sangre es el Antiguo latido de la Negra tierra con el fuego incubado entre serpientes y venenos. Es el grito de los muertos que se despiertan y se duermen, tender la mano a la buena gente y sus viejas usanzas. Soy de los que piensa que la única y verdadera iniciación la otorgan los espíritus y que, por lo tanto, líneas de sangre hay tantas como gente que verdaderamente ha ido sobre rama y sobre hoja. 

Tan simple y tan complicado... Cuesta opinar sobre un tema tan abstracto, porque, finalmente, el cuerpo y tu espíritu te llevan al Territorio al que estás ligado tanto si crees que hay algo de sangre como si no. La cabra tira al monte, y parte de la sangre de bruja se lleva como una marca de nacimiento en el espíritu. Un día eso llegara, ese día no te quedará más remedio que sonreirle.


dissabte, 2 de juliol de 2016

Te echo de menos, Inspiración.



No puedo negártelo, te echo de menos. Ojala hubiese una manera menos rastrera de comenzar esta confesión, pero rogaré de rodillas lo que la vida me clava para traértelo claro y bien dicho. Te necesito como al subidón de las flores o el rumor de las hojas, brisa que no soplas, luz que oscureces, frío que cobija y calor que congela. Tenía que escupirme en letras para que los gorriones vuelvan a anidar en mis ramas y recordarte en súplicas las golondrinas que volamos juntos.

¿Dónde estás? Tu ténue fantasmagoría, melancolía febril, recuerdo de lo que no ha sucedido, me atrapa en una espiral desesperada, un grito al cielo para que regreses a la cama que poco habitas, al dormitorio que nunca pisaste. Necesito tus rayos de fuego, los que recorren nuestros poros y los abren a sudar universos en cada suspiro; necesito tus ojos clavados en mi rostro, donde cada latido es un juicio y cada paso una sentencia. La danza de ideas y palabras que tus caprichosos pasos bailan son la belleza del que sólo puede vivirte. Amada Inspiración, regresa con tus tablas viejas y tus ecos imponentes, para que sobre la máscara y el disfraz dancemos por la muerte que es la vida sin ti.

Necesito la emoción del Quijote que se arma caballero y buscarte en los mil molinos, recordarte en los ojos de Dulcinea y enfrentarme a muerte contra mi caballero de la Blanca Luna. Batirme el duelo con las ideas es mi sino renegado, enfermo de libros y quizás algo trastornado, te pido y te acaricio, que si tienes bondad, acude esta noche a mi cama, suspira conmigo otra mañana. Recuérdame el porqué y el cómo, el sino y destino, hazme esculpirme en obras, pensamientos y palabras. Déjame coquetear con tu amiga la Belleza, para recordarle que es por ti que la conozco. Llevame donde todos los palacios son de vapor y las maravillas siempra efímeras, a la desembocadura del río que no lleva a ningún mar.

Querida y dulce utopica perfección vislumbrada, Inspiración de mil amores y algunos rencores, regresa para arrasar con tu caza cada una de mis dudas y miedos. Que tu brillante guadaña nos ilumine y nos de la resurrección del alma con cada parpadeo, con cada respiración y cada momento. 

A ti, por ti, para ti.

dijous, 26 de maig de 2016

Pobre pajarillo

 
Quiere un pájaro escurridizo
de rojo oscuro cobrizo
anidar en todos los jardines
donde encontró cobijo. 
Pobre iluso,
jovenzuelo atrevido,
la vida le persigue
como corren los ríos.
Ausente de problema,
ríe el pajarillo,
no temás, pobrecillo.
Ya lo sabrá, ya verá,
que quien tuvo, retuvo,
y quien ha dado, recibirá. 
Correrá y buscará,
pero lo más atrevido,
es haber vivido.
El ave escurridiza,
cada vez más roja y maciza,
pesada, cobriza,
anidó en un nido de gorriones,
una urraca, dos cuervos,
y fieros leones.
Se encontró con el río,
bañándose en sus aguas,
chapoteando 
como un chiquillo,
tornando el negro en blanco,
y el blanco en amarillo.
 Y con la altura del trigo,
pues los cielos quedan altos,
no vemos el camino,
pero lo volamos convencidos,
por las estrellas del camino,
como el pobre pajarillo. 

Y otro año, vuelta a empezar.

diumenge, 8 de maig de 2016

La Serpiente y la Calavera


Érase una Serpiente,
que descendía por una calavera,
todo su cuerpo enrollado,
toda su piel era nueva.
Ese muerto ha sido enviado,
por alguna razón misteriosa,
no comprendo, ¿acaso importa?
Los colores te delatan,
tus frías caricias de fuego,
el inmortal mensaje
en mortal mensajero.
En lo hueco de los ojos,
veo el reflejo de lo que miro,
vea poco o vea mi sino,
todo es cosa de locos.
De tus manos mercuriales,
el regalo he recibido,
no sé si por fortuna,
o porque así lo has querido.
El mensaje es profundo,
una árdua batalla nos queda.
Tu con fuego, yo tu hierba,
para poder arder juntos
 en el prado de la hoguera.

dimecres, 4 de maig de 2016

La verdadera y difícil batalla: los horrores de la guerra.

 
Mucho se ha dicho ya sobre la guerra y sus horrores, por lo que vais a leer no trae nada nuevo a ese campo yermo y seco que es la desesperanza. Me gustaría poder escribir con alegría, traer palabras de ánimo y coraje, pero viviendo y viendo lo que sucede alrededor de nuestro mundo tan sólo puedo mostraros una larga letanía de lamentos en las que los llantos y los gritos de horror son tan sólo el borde de ese negro abismo en el que la Muerte nos espera.

Hoy quiero ofrecer un helado cubo de realidad que recorra vuestras conciencias y os haga reflexionar desde lo profundo. Muchos de nosotros hemos visto por televisión o leído en alguna red social o periódico lo que está sucediendo en muchas partes del mundo, desde la cruel guerra Siria hasta los atentados perpetrados a lo largo de todo el mundo. Todos hemos visto la cara de desolación de miles de personas anónimas que viajan sin rumbo hacia un destino sin esperanzas para ellos, una falsa tierra prometida europea que les cierra las puertas con una sonrisa hipócrita de compasión. También vemos el hambre, las lágrimas y la angustia de otros muchos al perder todo aquello que poseían y a todos aquellos a los que amaban, dejando tan sólo un eco vacío en sus mentes ante un desolado páramo destrozado que nunca volverá a recuperar sus colores porque les faltan aquellos que se los daban.

Estas dantescas visiones no son fruto de una imaginación perturbada, sino resultado del peor de los demonios que el mundo ha visto a lo largo de su historia. Su nombre es Codicia, pero también ostenta los pérfidos apodos de Egoísmo, Miedo, Avaricia e Ignorancia. El mismo mal con miles de títulos que ha sido capaz de poseer las mentes de unos cuantos que han decidido cambiar el dolor ajeno por billetes propios a costa de la desgracia y la desolación de todo aquello que un día mereció la pena de este mundo en forma de amor, amistad, esperanza y vida. No os engañéis, todas las guerras tienen como trasfondo el poder, querer controlar o poseer, no hay ideales políticos, religiosos o morales de ningún tipo que justifiquen la brutalidad bajo el disfraz del Bien, son sólo maquiavélicas máscaras que nos venden los poderosos con sus medios de comunicación bien pagados y manipulados a su antojo. Nos crean un enemigo, nos lo venden y anuncian para sembrar el miedo en nuestros corazones y ser dóciles ante todo lo que decidan y hagan.

Pero lo peor de todo esto no es que el más terrorífico de los monstruos esté suelto, sino que el resto de personas implicadas en esas matanzas, desde los soldados del campo de batalla hasta los ciudadanos ajenos a esas disputas, no hagamos nada por detenerlas. Parece ser que quejarse por el dolor y la muerte de otros es un disfraz compasivo que nos relaja la conciencia por no reaccionar ante aquellos que están encima de la pirámide (sustentada por todos nosotros) y lo que han decidido hacer con la responsabilidad que les hemos otorgado: auténticas salvajadas disfrazadas de civilización. No sirven las excusas de que “no es culpa nuestra, no podemos hacer nada”, porque en esta guerra global estamos todos. Los enemigos más grandes no son los que nos venden como tales; ni la cultura musulmana, ni la socialista, ni siquiera la capitalista con todas sus enfermedades son el verdadero contrario a derrotar. El verdadero adversario se encuentra en nosotros mismos, sonriéndonos cada vez que somos impotentes, cobardes, egoístas o malvados. No se trata de repartir amor incondicional, sino de terminar con las fobias que nos impiden tender la mano a los demás. De nada sirve regalar un pez si la caña de los demás, y la nuestra propia, siguen estropeadas.

No importa la ideología que defendamos si nos escudamos en la idea de que por alguna extraña razón absurda nosotros tenemos más derechos que ellos. Parafraseando a Shakespeare: ¿Es que no estamos nutridos por los mismos alimentos, heridos por las mismas armas, sujetos a las mismas enfermedades, curados por los mismos medios, calentados y enfriados por los mismos veranos y por los mismos inviernos? No existen razones verdaderas para el robo y la barbarie, por eso, cuando veáis la guerra y la muerte no sonriáis pensando que “vuestro bando” es el ganador. En esta matanza estamos perdiendo todos. Porque perdemos nuestra cordura cada vez que un inocente muere, perdemos nuestra empatía cada vez que giramos la vista hacia otro lado y perdemos nuestra dignidad cada vez que permitimos que cosas así sigan sucediendo.


No se trata de seguir cortando cabezas, sino de comenzar a sembrar conciencias. Si nos envenenamos todos, todos moriremos. Si nos odiamos todos, todos perderemos. Pero si en algún momento alzamos la voz y comenzamos la verdadera y difícil batalla del amor, esa que comienza en nuestros corazones y termina en nuestra mirada, esa que se ve reflejada en las buenas intenciones y tiene su eco en la felicidad de todos, habremos ganado la más difícil de todas las guerras y la única en la que de verdad merece la pena ser un soldado valiente. Porque las bombas, las balas y los cuchillos afilados no son las verdaderas armas que un guerrero debe llevar, sino la templanza, la verdad y el amor, para vencer a las legiones de prejuicios, los francotiradores de mentiras y acabar con la balas de miedo e ignorancia que hacen de este mundo un sitio aun más gris de lo que la ceniza y el polvo pueden ensuciarlo.

dissabte, 5 de març de 2016

¿Cómo os lo digo?


¿Cómo os lo digo? Si en cada paso que dais pisáis aquello que está por venir. ¿Cómo os hago entrar en razón? Cabezas vacías en impulsos arrastrados, pesados y viejos. Como si fuésemos sacos de huesos agujereados, andamos sin rumbo ni objetivo hacia un destino incierto. Los disfraces de magnificiencia resultan ridículos a estas alturas, parecéis ratas bailando alrededor de gatos hambrientos creyendo que así les seduciréis para que no os devoren. Un espectáculo dantesco y totalmente surrealista, así es todo. ¿Cómo os lo hago entender?

Es una lástima que no todo el mundo pueda comprender la belleza. No digo que yo lo haga, pero al menos puedo darme el lujo de intentarlo de vez en cuando. La contemplación de lo bello y su comprensión suponen la forma de reflexión más elevada pues suponen la conexión directa con eso, inefable, quizás inalcanzable... Pero siempre tan... Siempre de... ¿Cómo puedo decirlo sin estropearlo? Simplemente, no se puede.

La vida es una joven imparable, adolescente e irresponsable. Rebelde ante la quietud imperante, una anomalía juguetona y divertida que se niega a volver a la calma primordial. De esa vida de movimiento sólo podía esperarse que el resultado fuese doloroso, una punzada en el alma que merece la pena experimentar. Quien no ha llorado no ha vivido, porque la vida debe ser siempre tomada como la rabia de un adolescente. Debemos afrontarla como eso, porque ella es así y jamás será compasiva con nosotros.

Alcanzar la comprension de la belleza es el acto prometeico de aquellos que miran el mundo con los ojos de la perfección. Una decisión difícil que no todos que se adentran en ella comprenden la magnitud de sus mundos internos. La hermosa paradoja que nunca se termina de entender, o te vuelve loco o te hace feliz. Y nunca sabrás donde está la frontera, todo se volverá un circo extravagante de apariencias... Pero será tan real. Búscala, y dime qué entiendes. Quizás la encuentres en los ojos ajenos, o quizás en un espejo oscuro que te refleje a ti mismo.

¿Cómo os lo digo? No hay esperanza, sólo la promesa de la belleza perpetua es real. El consuelo del alma vieja, el destino del alma joven, algo que merece vivir con todas sus lunas y soles. En los prados de la hermosura os pincharéis con las zarzas de los problemas, ¿y qué más da? Al fin y al cabo en todos lados nos espera nuestra amiga la Muerte. Siempre dispuesta a danzar y a cobijarnos en nuestro Último beso. Y gracias a eso, todo eso es bello. Y no lo entiendo, pero lo sé.

¿Cómo? Nadia sabe.
Pero todos aparentan.
Todos.