dissabte, 2 de juliol de 2016

Te echo de menos, Inspiración.



No puedo negártelo, te echo de menos. Ojala hubiese una manera menos rastrera de comenzar esta confesión, pero rogaré de rodillas lo que la vida me clava para traértelo claro y bien dicho. Te necesito como al subidón de las flores o el rumor de las hojas, brisa que no soplas, luz que oscureces, frío que cobija y calor que congela. Tenía que escupirme en letras para que los gorriones vuelvan a anidar en mis ramas y recordarte en súplicas las golondrinas que volamos juntos.

¿Dónde estás? Tu ténue fantasmagoría, melancolía febril, recuerdo de lo que no ha sucedido, me atrapa en una espiral desesperada, un grito al cielo para que regreses a la cama que poco habitas, al dormitorio que nunca pisaste. Necesito tus rayos de fuego, los que recorren nuestros poros y los abren a sudar universos en cada suspiro; necesito tus ojos clavados en mi rostro, donde cada latido es un juicio y cada paso una sentencia. La danza de ideas y palabras que tus caprichosos pasos bailan son la belleza del que sólo puede vivirte. Amada Inspiración, regresa con tus tablas viejas y tus ecos imponentes, para que sobre la máscara y el disfraz dancemos por la muerte que es la vida sin ti.

Necesito la emoción del Quijote que se arma caballero y buscarte en los mil molinos, recordarte en los ojos de Dulcinea y enfrentarme a muerte contra mi caballero de la Blanca Luna. Batirme el duelo con las ideas es mi sino renegado, enfermo de libros y quizás algo trastornado, te pido y te acaricio, que si tienes bondad, acude esta noche a mi cama, suspira conmigo otra mañana. Recuérdame el porqué y el cómo, el sino y destino, hazme esculpirme en obras, pensamientos y palabras. Déjame coquetear con tu amiga la Belleza, para recordarle que es por ti que la conozco. Llevame donde todos los palacios son de vapor y las maravillas siempra efímeras, a la desembocadura del río que no lleva a ningún mar.

Querida y dulce utopica perfección vislumbrada, Inspiración de mil amores y algunos rencores, regresa para arrasar con tu caza cada una de mis dudas y miedos. Que tu brillante guadaña nos ilumine y nos de la resurrección del alma con cada parpadeo, con cada respiración y cada momento. 

A ti, por ti, para ti.

dijous, 26 de maig de 2016

Pobre pajarillo

 
Quiere un pájaro escurridizo
de rojo oscuro cobrizo
anidar en todos los jardines
donde encontró cobijo. 
Pobre iluso,
jovenzuelo atrevido,
la vida le persigue
como corren los ríos.
Ausente de problema,
ríe el pajarillo,
no temás, pobrecillo.
Ya lo sabrá, ya verá,
que quien tuvo, retuvo,
y quien ha dado, recibirá. 
Correrá y buscará,
pero lo más atrevido,
es haber vivido.
El ave escurridiza,
cada vez más roja y maciza,
pesada, cobriza,
anidó en un nido de gorriones,
una urraca, dos cuervos,
y fieros leones.
Se encontró con el río,
bañándose en sus aguas,
chapoteando 
como un chiquillo,
tornando el negro en blanco,
y el blanco en amarillo.
 Y con la altura del trigo,
pues los cielos quedan altos,
no vemos el camino,
pero lo volamos convencidos,
por las estrellas del camino,
como el pobre pajarillo. 

Y otro año, vuelta a empezar.

diumenge, 8 de maig de 2016

La Serpiente y la Calavera


Érase una Serpiente,
que descendía por una calavera,
todo su cuerpo enrollado,
toda su piel era nueva.
Ese muerto ha sido enviado,
por alguna razón misteriosa,
no comprendo, ¿acaso importa?
Los colores te delatan,
tus frías caricias de fuego,
el inmortal mensaje
en mortal mensajero.
En lo hueco de los ojos,
veo el reflejo de lo que miro,
vea poco o vea mi sino,
todo es cosa de locos.
De tus manos mercuriales,
el regalo he recibido,
no sé si por fortuna,
o porque así lo has querido.
El mensaje es profundo,
una árdua batalla nos queda.
Tu con fuego, yo tu hierba,
para poder arder juntos
 en el prado de la hoguera.

dimecres, 4 de maig de 2016

La verdadera y difícil batalla: los horrores de la guerra.

 
Mucho se ha dicho ya sobre la guerra y sus horrores, por lo que vais a leer no trae nada nuevo a ese campo yermo y seco que es la desesperanza. Me gustaría poder escribir con alegría, traer palabras de ánimo y coraje, pero viviendo y viendo lo que sucede alrededor de nuestro mundo tan sólo puedo mostraros una larga letanía de lamentos en las que los llantos y los gritos de horror son tan sólo el borde de ese negro abismo en el que la Muerte nos espera.

Hoy quiero ofrecer un helado cubo de realidad que recorra vuestras conciencias y os haga reflexionar desde lo profundo. Muchos de nosotros hemos visto por televisión o leído en alguna red social o periódico lo que está sucediendo en muchas partes del mundo, desde la cruel guerra Siria hasta los atentados perpetrados a lo largo de todo el mundo. Todos hemos visto la cara de desolación de miles de personas anónimas que viajan sin rumbo hacia un destino sin esperanzas para ellos, una falsa tierra prometida europea que les cierra las puertas con una sonrisa hipócrita de compasión. También vemos el hambre, las lágrimas y la angustia de otros muchos al perder todo aquello que poseían y a todos aquellos a los que amaban, dejando tan sólo un eco vacío en sus mentes ante un desolado páramo destrozado que nunca volverá a recuperar sus colores porque les faltan aquellos que se los daban.

Estas dantescas visiones no son fruto de una imaginación perturbada, sino resultado del peor de los demonios que el mundo ha visto a lo largo de su historia. Su nombre es Codicia, pero también ostenta los pérfidos apodos de Egoísmo, Miedo, Avaricia e Ignorancia. El mismo mal con miles de títulos que ha sido capaz de poseer las mentes de unos cuantos que han decidido cambiar el dolor ajeno por billetes propios a costa de la desgracia y la desolación de todo aquello que un día mereció la pena de este mundo en forma de amor, amistad, esperanza y vida. No os engañéis, todas las guerras tienen como trasfondo el poder, querer controlar o poseer, no hay ideales políticos, religiosos o morales de ningún tipo que justifiquen la brutalidad bajo el disfraz del Bien, son sólo maquiavélicas máscaras que nos venden los poderosos con sus medios de comunicación bien pagados y manipulados a su antojo. Nos crean un enemigo, nos lo venden y anuncian para sembrar el miedo en nuestros corazones y ser dóciles ante todo lo que decidan y hagan.

Pero lo peor de todo esto no es que el más terrorífico de los monstruos esté suelto, sino que el resto de personas implicadas en esas matanzas, desde los soldados del campo de batalla hasta los ciudadanos ajenos a esas disputas, no hagamos nada por detenerlas. Parece ser que quejarse por el dolor y la muerte de otros es un disfraz compasivo que nos relaja la conciencia por no reaccionar ante aquellos que están encima de la pirámide (sustentada por todos nosotros) y lo que han decidido hacer con la responsabilidad que les hemos otorgado: auténticas salvajadas disfrazadas de civilización. No sirven las excusas de que “no es culpa nuestra, no podemos hacer nada”, porque en esta guerra global estamos todos. Los enemigos más grandes no son los que nos venden como tales; ni la cultura musulmana, ni la socialista, ni siquiera la capitalista con todas sus enfermedades son el verdadero contrario a derrotar. El verdadero adversario se encuentra en nosotros mismos, sonriéndonos cada vez que somos impotentes, cobardes, egoístas o malvados. No se trata de repartir amor incondicional, sino de terminar con las fobias que nos impiden tender la mano a los demás. De nada sirve regalar un pez si la caña de los demás, y la nuestra propia, siguen estropeadas.

No importa la ideología que defendamos si nos escudamos en la idea de que por alguna extraña razón absurda nosotros tenemos más derechos que ellos. Parafraseando a Shakespeare: ¿Es que no estamos nutridos por los mismos alimentos, heridos por las mismas armas, sujetos a las mismas enfermedades, curados por los mismos medios, calentados y enfriados por los mismos veranos y por los mismos inviernos? No existen razones verdaderas para el robo y la barbarie, por eso, cuando veáis la guerra y la muerte no sonriáis pensando que “vuestro bando” es el ganador. En esta matanza estamos perdiendo todos. Porque perdemos nuestra cordura cada vez que un inocente muere, perdemos nuestra empatía cada vez que giramos la vista hacia otro lado y perdemos nuestra dignidad cada vez que permitimos que cosas así sigan sucediendo.


No se trata de seguir cortando cabezas, sino de comenzar a sembrar conciencias. Si nos envenenamos todos, todos moriremos. Si nos odiamos todos, todos perderemos. Pero si en algún momento alzamos la voz y comenzamos la verdadera y difícil batalla del amor, esa que comienza en nuestros corazones y termina en nuestra mirada, esa que se ve reflejada en las buenas intenciones y tiene su eco en la felicidad de todos, habremos ganado la más difícil de todas las guerras y la única en la que de verdad merece la pena ser un soldado valiente. Porque las bombas, las balas y los cuchillos afilados no son las verdaderas armas que un guerrero debe llevar, sino la templanza, la verdad y el amor, para vencer a las legiones de prejuicios, los francotiradores de mentiras y acabar con la balas de miedo e ignorancia que hacen de este mundo un sitio aun más gris de lo que la ceniza y el polvo pueden ensuciarlo.

dissabte, 5 de març de 2016

¿Cómo os lo digo?


¿Cómo os lo digo? Si en cada paso que dais pisáis aquello que está por venir. ¿Cómo os hago entrar en razón? Cabezas vacías en impulsos arrastrados, pesados y viejos. Como si fuésemos sacos de huesos agujereados, andamos sin rumbo ni objetivo hacia un destino incierto. Los disfraces de magnificiencia resultan ridículos a estas alturas, parecéis ratas bailando alrededor de gatos hambrientos creyendo que así les seduciréis para que no os devoren. Un espectáculo dantesco y totalmente surrealista, así es todo. ¿Cómo os lo hago entender?

Es una lástima que no todo el mundo pueda comprender la belleza. No digo que yo lo haga, pero al menos puedo darme el lujo de intentarlo de vez en cuando. La contemplación de lo bello y su comprensión suponen la forma de reflexión más elevada pues suponen la conexión directa con eso, inefable, quizás inalcanzable... Pero siempre tan... Siempre de... ¿Cómo puedo decirlo sin estropearlo? Simplemente, no se puede.

La vida es una joven imparable, adolescente e irresponsable. Rebelde ante la quietud imperante, una anomalía juguetona y divertida que se niega a volver a la calma primordial. De esa vida de movimiento sólo podía esperarse que el resultado fuese doloroso, una punzada en el alma que merece la pena experimentar. Quien no ha llorado no ha vivido, porque la vida debe ser siempre tomada como la rabia de un adolescente. Debemos afrontarla como eso, porque ella es así y jamás será compasiva con nosotros.

Alcanzar la comprension de la belleza es el acto prometeico de aquellos que miran el mundo con los ojos de la perfección. Una decisión difícil que no todos que se adentran en ella comprenden la magnitud de sus mundos internos. La hermosa paradoja que nunca se termina de entender, o te vuelve loco o te hace feliz. Y nunca sabrás donde está la frontera, todo se volverá un circo extravagante de apariencias... Pero será tan real. Búscala, y dime qué entiendes. Quizás la encuentres en los ojos ajenos, o quizás en un espejo oscuro que te refleje a ti mismo.

¿Cómo os lo digo? No hay esperanza, sólo la promesa de la belleza perpetua es real. El consuelo del alma vieja, el destino del alma joven, algo que merece vivir con todas sus lunas y soles. En los prados de la hermosura os pincharéis con las zarzas de los problemas, ¿y qué más da? Al fin y al cabo en todos lados nos espera nuestra amiga la Muerte. Siempre dispuesta a danzar y a cobijarnos en nuestro Último beso. Y gracias a eso, todo eso es bello. Y no lo entiendo, pero lo sé.

¿Cómo? Nadia sabe.
Pero todos aparentan.
Todos.

dilluns, 15 de febrer de 2016

Poesía bruja: Epifanía Sabbática



Amen.

Por todo lo que el Padre Cielo nos ha dado,
Por todo lo que la Madre Tierra tomará,
Por toda la Oscuridad y sus Sombras,
Por toda la Luz y sus Estrellas.
Y el poder y sabiduría de todo lo sagrado.

Comienza la noche, llega la sombra
Diablos y espíritus, todos en ronda.
Por el poder del fuego yo os convoco,
traed la llama al Aquelarre pronto
Por el poder del aire yo os invito,
a que gritéis vuestros cantos en el rito.
Por el poder del agua yo os conjuro,
Que a todos abrace el mar oscuro,
Por el poder de la tierra yo os llamo,
bailad conmigo bajo el pecado.

Liebres y Sapos,
Serpientes y Cuervos,
Escobas, tridentes
y huesos de muertos.
Llamámos a la cabra,
al Diablo conjuramos,
Sea cojo, tuerto o manco,
Al Diablo conjuramos,
Maestro, Herrero y Atormentado,
Al Diablo conjuramos,
Lucifer y Satanás,
Al Diablo conjuramos,
Belcebú y Barrabás
Al Diablo conjuramos.

Por la Santa Herejía Y la dulce epifanía,
Portador de Sabática melodía
Sangre por Sangre
Vida por Muerte.
Acepta nuestro sacrificio,
Sonríe a nuestra suerte,
Roja carne, rojo vino.
Todo esto se torna divino
por tu Arte en nuestro Arte.
Así es y será.


dimecres, 27 de gener de 2016

Reflexiones brujas III: El valor de la Herejía



Hace poco la vida me trajo una lección bruja, un aprendizaje respecto al camino y las implicaciones de estar en él. Cuando uno se adentra en este sendero torcido en el que busca en la Luz del Maestro la capacidad para unirnos al verdadero espíritu, del cual él es mensajero y esencia, se topa con la dura prueba de que toca hacer el camino al revés, viajar al contrario, ir con la noche y el otro lado. Dejarse llevar por la muerte y su amor para comprender en un acto erótico de muerte la verdadera disolución en las profundidades de la Tierra Negra. 

Y ese camino al revés no debemos negar que ha sido un préstamo, una reacción de la naturaleza ante las tijeras de lo que se dijo sobre lo que era y se hacía en la brujería...  Tanto se dijo que mucho nos caló, pero nosotros comprendimos su verdadero sentido. En la inversión no hay una humillación real del espíritu, el espíritu no es humillable, porque el desgobierno nos enseña que incluso lo podrido es rico en algo...  En la inversión hay una búsqueda en la oscuridad, el escarbar en las profundidades serpentinas de las bestias, ser uno con el ser negro y volverse negro. Uno con la Oscuridad para lograr comprender el Fuego que nos sostiene y transforma, el Fuego que es y nunca ha sido ni dejará de ser.

Ser hereje sólo tiene sentido si hay una tradición dogmática que heretizar. La brujería es por esencia herética para el resto de caminos, pues va más allá de la religión, la magia y la filosofía, torciéndose para lograr traer a lo mundano el espíritu o la maldición, la salud o la enfermedad, el Sol y la Lluvia. Nosotros invertimos, maldecimos y escupimos para profundizar en la Negrura, en todos sus sentidos, desde la física, la mental y la espiritual. No se vale buscar la Oscuridad y no aceptar que no veremos nada bueno. No se puede intentar profundizar en la Tierra sin llenarnos de lodo y tierra por todas partes. Y es en el interior de la Tierra, en lo profundo que uno encuentra el verdadero calor, la llama que todo lo sostiene.

Pero igual que hacemos el camino hacia abajo, hay que aprender a hacer el camino hacia arriba. Nacer y crecer con el joven verde, subir a lo alto y florecer con fuerza... Si lo muerto no trae vida es que de momento sólo está moribundo... Lo importante es saber volar para saber descender.